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Transversalidad

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  • Heraldo de Aragón
ACTUALIZADA 17/12/2019 A LAS 02:00
El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez (i), y el líder del PP, Pablo Casado (d)
El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez (i), y el líder del PP, Pablo Casado (d)
EFE/Fernando Villar

Las reuniones de Pedro Sánchez con Pablo Casado e Inés Arrimadas, celebradas ayer, no han generado ningún movimiento real en las gestiones para formar Gobierno. El PP y Ciudadanos no están dispuestos a facilitar la investidura del candidato socialista y este tampoco quiere renunciar a su acuerdo con Unidas Podemos y sus negociaciones con ERC. Sin embargo, las fuerzas constitucionalistas y el conjunto de los diputados tienen la responsabilidad histórica de constituir un Ejecutivo que represente a una mayoría amplia y que esté en condiciones de gobernar de forma estable y eficiente.

PSOE, PP, Podemos y Ciudadanos ya han caído otra vez, como ocurrió con las negociaciones tras las elecciones generales del 28 de abril, en la dinámica pueril en la que cada uno culpa al otro de no querer un acuerdo que ninguno en realidad está buscando. La primera responsabilidad de formar Gobierno corresponde a Sánchez, como candidato con más votos; pero también son responsables los demás grupos del Parlamento. Por eso, Casado y Arrimadas no pueden dejar a Sánchez en manos de ERC para luego denunciar que el socialista se apoya en los independentistas con el objetivo de mantenerse en la Moncloa.

El líder del PSOE no ha manifestado una voluntad clara de buscar algún tipo de entendimiento con las demás fuerzas constitucionalistas y desde las elecciones del pasado 10 de noviembre solo ha trabajado por consolidar el apoyo de su propio bloque. Esta estrategia puede proporcionarle la investidura, pero no una gobernabilidad estable y eficaz. Lo que España requiere hoy son acuerdos transversales, que obliguen a los actores políticos a buscar los pactos que el país necesita. Estamos en tiempos de excepción que obligan a todos a dotar de la mayor legitimidad a lo que habrán de ser inevitablemente políticas y reformas complejas. 

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