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Opinión

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El éxito de los ‘hooligan’

ACTUALIZADA 17/12/2019 A LAS 02:00
Boris Jonhson consigue la mayoría absoluta para sacar adelante el 'brexit'.
Boris Jonhson ha conseguido la mayoría absoluta.
NEIL HALL

Como ocurrió hace tres décadas con la caída del Muro de Berlín, también hoy vivimos una etapa de transición en la que se precipitan los acontecimientos. Así, al auge voraz de los populismos (Trump, Bolsonaro…) y ultranacionalismos (Putin, Torra…) le ha seguido un movimiento de defensa del liberalismo tanto desde el orbe político (Macron, Trudeau…) como del académico (Vargas Llosa, Fukuyama…). Se cree que la democracia, como el capitalismo, también sobrevivirá a esta crisis por su capacidad de adaptación: si ya fagocitó en el siglo XX al comunismo y al nazismo, no será ahora más difícil neutralizar las pulsiones antiliberales. Sin embargo, el populismo de derechas está mostrándose muy resistente.

Trump ha convertido la Casa Blanca en un «manicomio» (Bob Woodward) y ahora sufre un proceso político de destitución por supuesto abuso de poder; sin embargo, sigue siendo el favorito para volver a ganar las elecciones del próximo año. Y Boris Johnson acaba de arrasar en las urnas a pesar de que está acreditado que su aspecto de ‘hooligan’ con resaca se corresponde con un populista que utiliza con frecuencia la mentira y el engaño.

¿Cómo es posible que sigan en el centro del escenario? La explicación pasa, sobre todo, por el auge de las pasiones como factor determinante de las dinámicas políticas, sociales o laborales. Trump y Johnson siguen triunfando porque vivifican los sentimientos y la nostalgia. Frente al discurso racional y el pensamiento analítico, se dirigen a los votantes con mensajes elementales que solo transmiten seguridad y emoción, ofrecen supuestas soluciones simples para problemas complejos. De este modo, las opciones reaccionarias e iliberales se están normalizando en el contexto de una crisis político-económica cronificada.

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