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Opinión

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Santoral laico

Por
  • Eva Pérez Sorribes
ACTUALIZADA 15/12/2019 A LAS 02:00
Museo de Lerida. Piezas de procedencia aragonesa. / 24-08-2016 / FOTO: GUILLERMO MESTRE
El Museo Diocesano y Comarcal de Lérida.
Guillermo Mestre

El 11 de diciembre pasará, desde este año, a engordar el santoral laico de esta comunidad. Fue una carambola de la actualidad o quién sabe si el capricho de un juez lo que decidió unir en la misma fecha la sentencia de devolución de los bienes de las parroquias de la Franja con el segundo aniversario de la vuelta a casa, también casi por Navidad, de los bienes de Sijena. Lo que el presidente de Aragón calificaba esta semana de justicia poética se convertirá, atención, en una onomástica en rojo de nuestro laico santoral. Si antes los santos pasaban al calendario por quemarse en la parrilla o hacer milagros de bondad, ahora -en desuso la religión- lo que trasciende es el símbolo, ya ni piadoso ni doctrinal, sino convertido a la nueva religión del territorialismo. En los 111 bienes de las parroquias de la Franja, hasta ahora depositados en el museo de Lérida, hay de todo, como en los bienes de Sijena devueltos a Aragón. Pero no nos engañemos, esto no se mide por su valor artístico, sino por su valor victorioso. En momentos donde lo de pactar ya no se lleva, lo que prima es que la Justicia decida. Cataluña pierde. Aragón gana. Y no hay más matices, que tampoco interesan. Los artísticos los dejamos para los eruditos, y los políticos y sociales hace 24 años que se confunden en el trazo grueso en el que se ha escrito -en cientos de páginas- este litigio, más visceral que racional, territorial que cultural. Los bienes, como el agua que ya nunca se trasvasará, se azuzaron para contraponer la soberbia catalana y el victimismo rebelde aragonés y se sacralizarán ahora, en tiempos laicos, en un 11 de diciembre que pasará a la historia, la de una Corona rota y terriblemente confundida.

Eva Pérez Sorribes es directora de contenidos de la Cadena Ser Aragón

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