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El espejo francés

OPINIÓNACTUALIZADA 07/12/2019 A LAS 02:00
Paris (France), 05/12/2019.- General secretary of the 'Confederation Generale du Travail' (CGT) trade union Philippe Martinez (C) takes part at a public and private workers demonstration against pension reforms Paris, France, 05 December 2019. Unions representing railway and transport workers and many others in the public sector have called for a general strike and demonstration to protest against French government's reform of the pension system. (Protestas, Francia) EFE/EPA/CHRISTOPHE PETIT TESSON National strike in France
 Manifestación en París, el jueves
CHRISTOPHE PETIT TESSON

España siempre se ha mirado en el espejo francés. Más allá de guerras y contra-alianzas, el ‘hexágono’ ha sido visto como un ideal, acaso irreal, tanto respecto a la cultura como a la política. Incluso ahora, que las nuevas generaciones han dejado de ser afrancesadas para volverse anglosajonas o directamente norteamericanas, seguimos mirando de reojo a París para intentar entender lo que pasa en la Península o lo que puede suceder a la vuelta de la esquina.

¿Y qué refleja el espejo francés? Hoy muestra a un país en huelga contra la reforma de las pensiones que planea Macron. El jueves se vivió la mayor movilización social desde la aparición del movimiento de los ‘chalecos amarillos’. La paradoja de esta huelga es que se opone a una reforma cuyo contenido exacto aún está por concretar. En realidad, esta protesta preventiva es otra manifestación de un malestar más profundo.

En Francia se ven imágenes de marchas y de violentos altercados como los que se están registrando en múltiples rincones del planeta: desde Santiago de Chile a Hong Kong, pasando por Quito o Barcelona. Cada caso tiene sus peculiaridades, pero todos tienen una base común: exteriorizan miedos y vértigos ante el derrumbamiento del orden establecido tras la II Guerra Mundial. Las élites no saben cómo reaccionar y las masas se revuelven ante la globalización tecnológica y financiera, la crisis de gobernanza y corrupción en la política, la multiplicación de las desigualdades y la ausencia de esperanza en el futuro para los jóvenes. Por todo ello, el espejo francés refleja desconcierto. ¡Atentos!

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