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Opinión

Gastronomía

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Movimiento en la cocina

ACTUALIZADA 29/11/2019 A LAS 02:00
Aragón gana el campeonato de España de Cocina de la mano de los hermanos Carcas, de Casa Pedro
Aragón gana el campeonato de España de Cocina de la mano de los hermanos Carcas, de Casa Pedro
Prisca Laguna y Arthur Leblanc

Como suele pasar con las cosas importantes, los últimos éxitos de la gastronomía aragonesa se han gestado subterráneamente, con poca dirección o apoyos exteriores. Han ido llegando a las cocinas jóvenes tan preparados y serios en su trabajo como desprejuiciados; que mayoritariamente se formaron en casa, pero luego han salido fuera y siguen ‘estando en el mundo’; que son ya más que francotiradores solitarios, porque tienen donde coincidir e intercambiar saberes y experiencias. 

Se encontraron con que el desarrollo era menor en comparación con las tierras vecinas, a pesar de compartir despensa de muy buenos productos y de tener casi la exclusiva de otros; tampoco podíamos lucir aquí ni chefs mediáticos ni una escuela propia de personalidad muy marcada. Pero el retraso daba también una ventaja: apenas había burbuja que pinchar.

Y de repente algo se mueve y han llegado los reconocimientos en las competiciones de referencia. Toño Rodríguez y Nerea Bescós, del Saborea de Biescas, se proclaman ganadores del Campeonato de España de Cocina en 2018. Ese año, los hermanos Carcas, de Casa Pedro, de Zaragoza, son primeros en el Concurso Nacional de Tapas de Valladolid; este 2019, quedan segundos en la misma ciudad en el Mundial (con Toño Rodríguez, ahora en el Quema, como autor allí de la tapa española más innovadora) y, el martes pasado, vuelven a ganar para Aragón el Campeonato de Cocina. Y también en años pasados, a pesar de la cicatería de la ‘Guía Michelin’ con Aragón, se han producido fenómenos como que le caigan estrellas a un local de tapas de Huesca o a una hospedería en la Sierra de Albarracín.

El reto es que esta excelencia haga escuela y vaya animando otros negocios. Que se reduzca la brecha de dos líneas de consumo en bares y restaurantes: para el que pueda pagarlo, producto de calidad, innovación, buena mano; para los demás, imitación y género pobre, mucho menos saludable.

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