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Por
  • Pablo Guerrero Vázquez
ACTUALIZADA 25/11/2019 A LAS 02:00
En medio del torrente informativo, los ciudadanos carecemos de las herramientas para comprender la realidad.
En medio del torrente informativo, los ciudadanos carecemos de las herramientas para comprender la realidad.
HERALDO

Cómo olvidar aquellas declaraciones de Marcos Benavent, a la entrada de un juzgado, con barba cana, aire mesiánico y un atuendo variopinto, en las que reconocía haber sido un yonki del dinero. Su dependencia era tal que, según confesó, se situó más allá de los confines de la ley para pasar el mono.

Al margen del dinero, existen otras adicciones que, si bien jurídicamente lícitas, también resultan nocivas individual y, sobre todo, colectivamente. Personalmente, admito haber sido un yonki de la actualidad, porque quiero creer que lo estoy dejando. Los síntomas de la patología es posible que no resulten desconocidos, pues el vicio está extendido: consulta compulsiva de noticias online y visionado obstinado de programas televisivos presuntamente analíticos que, sin embargo, a lo sumo se limitan a realizar una descripción superficial de lo que acaba de ocurrir.

Demandamos constantemente adrenalina, pero algunos medios, cada vez más, nos venden basuco, coca adulterada, en forma de titulares que no lo son, noticias huecas redactadas para ser leídas en diagonal y un ejército de todólogos que, en plena cacofonía, desfila de plató en plató repitiendo las mismas cuatro obviedades. La actual actualidad es el corazón de ayer.

No hay peor ignorante que el que desconoce serlo. Y en mitad de este torrente, presuntamente informativo, los ciudadanos carecemos de las herramientas necesarias para comprender la realidad que nos rodea. Un caldo de cultivo magnífico para que germine el populismo.

Pablo Guerrero Vázquez es profesor de Derecho Constitucional de la Universidad de Zaragoza

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