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Opinión

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La mala suerte se ceba con los catalanes

ACTUALIZADA 18/11/2019 A LAS 02:00
Gabriel Rufián
el diputado independentista Gabriel Rufián
EFE

Muchos catalanes, sobre todo barceloneses, están cada día más hartos de soportar continuas protestas, algaradas, cortes de autopistas, invasiones de vías… Desde hace más de un mes, activistas de los Comités de Defensa de la República (CDR) y de ‘Tsunami Democràtic’ protagonizan bloqueos y actos vandálicos que afectan al día a día de la gente. Gran cantidad de ciudadanos están hastiados y también asombrados por la falta de respuesta de los Mossos y la Guardia Urbana. Tan cansado está el personal que ya empieza a percibirse claramente en las encuestas: el sondeo de la Generalitat publicado el pasado viernes reduce a 41,9 el porcentaje de partidarios de la independencia. Y sigue bajando.

La mala suerte de estos millones de ciudadanos, sin embargo, no termina en tener que padecer este secuestro permanente de los espacios públicos, en aguantar a los más incompetentes gobernantes que han pasado por la Generalitat, en que les ocupen las calles y les quemen el mobiliario urbano, en soportar la inacción de la policía catalana ante estas ilegalidades… aún puede haber más. Su desdicha todavía puede ser mayor porque Pedro Sánchez está tentado de ‘comprar’ la abstención de los partidos secesionistas, en vez de intentar pactar con fuerzas constitucionalistas, para seguir en la Moncloa. A cambio puede aceptar la exigencia planteada por ERC de abrir un ‘diálogo entre iguales’, como si una comunidad autónoma pudiese ser igual que un Estado o huevo igual que un ladrillo.

Cataluña tiene mala suerte. ¡Seguro! Aunque el ‘procés’ está moribundo, el líder del PSOE parece dispuesto a prolongar indefinidamente su entierro condenando, de paso, a millones de catalanes no independentistas a pagar el funeral.

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