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Opinión

en nombre propio

Desespañándome

Por
  • Jorge Sanz Barajas
ACTUALIZADA 14/11/2019 A LAS 02:00
Los candidatos de los principales partidos, durante el debate
Los candidatos de los principales partidos, durante el debate
Reuters/Efe

El Profesor Perplejo vio el debate, sí, pero sin sonido. Lo más inteligente salió de la más preparada en ese debate: la moderadora. Todos, varones. Triste imagen de la igualdad. La paridad: esa palabreja que inventaron esos machos alfa, tipos que repiten curso porque no aprobaron ni el recreo, fracasados una y otra vez en sus piruetas negociadoras. Y ahí siguen.

Porque si echan un vistazo a sus currículos, la más brillante de aquel encuentro era, con diferencia, Ana Blanco. Una trayectoria profesional espléndida, supeditada a poner silencio y orden entre aquellos niños malcriados. Ana, rol de mamá, de nuevo. Muy gráfico.

El Profesor Perplejo siente que le están desespañando poco a poco. Desespaña ver a un puñado de españolazos que han llegado a ser, como ‘El hombre que fue jueves’, de Chesterton, jefes del orden y del caos al mismo tiempo. Cuando asciende una mujer es porque se parece a ellos o les ríe mucho las gracias: señoras que andan entre la ridícula señorita Rottenmeier, la dama de hierro, la monja alférez y la falsa progresista de trinchera. Todos empeñados en rodearse de gente más incapaz aún, que no les haga sombra ni les mueva la silla. "Cuerpo a tierra, que vienen los nuestros", Martín Villa ‘dixit’.

Hasta que este país no desmachirule la gestión política, no habrá salida. Basta de machos alfa de género masculino o femenino. Necesitamos esa media España que se está desespañando poco a poco. ¿Y el talento? En casa, moderando críos.

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