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Opinión

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Un nuevo pacto

ACTUALIZADA 11/11/2019 A LAS 00:58
SEl candidato del PSOE, Pedro Sánchez, tras votar
El candidato del PSOE, Pedro Sánchez, tras votar
SERGIO PEREZ/REUTERS

A Pedro Sánchez no le han salido los planes. El balance de su estrategia de repetición electoral se resume en el fracaso y en la persistencia del bloqueo político. Su presidencia es esta noche más débil que ayer y el Parlamento se descubre mucho más fragmentado. Las vías están atascadas y la posibilidad de una nueva convocatoria resulta tan absurda que su mero planteamiento invita al sobresalto. Seguimos enredados.

Albert Rivera y Ciudadanos han quedado casi reducidos a la nada. Los votantes les han abandonado responsabilizándoles directamente de la falta de un acuerdo que tras la cita de abril hubiera permitido una coalición de gobierno con el PSOE. La soberbia de Rivera y los cantos de sirena que le hicieron creer que podía sustituir al PP le han llevado a darse uno de los batacazos más sonoros de la historia de la democracia. Solo Vox gana. La extrema derecha crece como consecuencia de un nuevo salto de algunos votantes, que sacudidos por el conflicto catalán abandonan el centro para convertir la formación de Abascal en el tercer partido del hemiciclo. Un viaje con crecimiento idéntico al que emprendieron en el pasado Ciudadanos –hoy superado por ERC– y Podemos y que en un futuro podría tender a la baja. Los populares, por su parte, y gracias a su crecimiento sostenido en la búsqueda de un mensaje de centralidad, retoman la senda de la recuperación, aunque aún quedan lejos de lo que fueron y de lo que esperaban ser tras estas elecciones.

En consecuencia, la cita de hoy descubre que las alternativas escasean y que solo la responsabilidad de las dos fuerzas mayoritarias, PSOE y PP, puede garantizar una salida a la parálisis y el bloqueo. Sin experiencia ni herencia acumuladas en este tipo de acuerdos, ambas formaciones deben atreverse a dar un paso al frente y relegar sus deseos particulares en beneficio de un interés común y superior. Desatender esta obligación y sostener a España en el parón sería sinónimo de irresponsabilidad.

¿Y cómo interpretar la irrupción de Teruel Existe? Su escaño en el Congreso invita a una profunda reflexión sobre la distancia con la que perciben los votantes el papel de los partidos tradicionales. Todo un aviso.

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