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Opinión

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A huevo

ACTUALIZADA 09/11/2019 A LAS 02:00
La facultad de Derecho es una de las que más plazas oferta en Zaragoza.
Facultad de Derecho de Zaragoza.
Aránzazu Navarro

Ocasionalmente, las universidades celebran actos cívicos en los que participan representantes de la política. Las razones son diversas. Para empezar, en las disciplinas cargadas de ideología, como las sociales, jurídicas y humanísticas, la actualidad política es consustancial a la formación. A su vez, todas las enseñanzas, incluidas las más tecnológicas, se proponen desarrollar el pensamiento crítico. Y a todas les afectan las políticas públicas. A ello se suma la actitud ética y comprometida propia de la universidad. Se dice que la institución transmite esta inquietud al alumnado, pero yo creo que es este el que impregna a aquella de su sano inconformismo juvenil.

Pues bien, frente a la tradición democrática de acoger con normalidad conferencias, debates y otras actividades políticas, empieza a no ser excepcional que unos pocos individuos consigan impedir por la fuerza la presencia de ciertas personalidades políticas en las aulas. En estos casos, la pasividad de las autoridades académicas no suele ser en connivencia con la intolerancia, sino para evitar altercados y una escalada de la violencia.

Además, viene dándose un fenómeno que consiste en usar las redes sociales de Internet para amenazar un determinado acto, hasta lograr que la autoridad académica lo desconvoque, renunciando de inicio a la disuasión policial, del mismo modo que recientemente se ha suspendido un partido de fútbol. Me temo que este tipo de cautela dará alas al matonismo, ahora, también, digital. Nos quejamos del poder oculto ejercido con nuevas tecnologías, pero se lo estamos poniendo fácil. A huevo, como quien dice.

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