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Opinión

Opinión

Ser filósofo

Por
  • Almudena Vidorreta
ACTUALIZADA 02/11/2019 A LAS 02:00
ponencia poeta John Giorno / foto Pedro Etura / 27-10-08
John Giorno, filósofo y poeta.
Pedro Etura

"Soy filósofo". Así se presentó uno de los profesores de Filosofía. Qué envidia. No me imagino a ninguno de los escritores docentes que conozco en los departamentos de Literatura respondiendo: "soy escritor". Está mal visto. De este y del otro lado del Atlántico. Porque un profesor de Arquitectura o un Ingeniero necesitan proyectos y patentes que avalen sus conocimientos históricos y técnicos llevados a la práctica. Pero a los de letras no solo no les cuenta, sino que es un demérito. Claro que la correspondencia del ‘filósofo’ sería más bien ‘literato’. Imaginen al catedrático de turno irrumpiendo en la sala: «soy poeta». Pues no. Un filósofo, en principio, tiene mejor acogida. Por aquí dices ‘critical thinking’ (pensamiento crítico, para que me entiendan) y ya, de primeras, despiertas interés. Gran pleonasmo. Como si pensar, en cualquiera de sus variantes, no fuera un ejercicio crítico en sí.

Ha muerto John Giorno, filósofo y poeta. Lo he visto abarrotar recitales de poesía en Zaragoza y en Nueva York. La última vez que nos cruzamos fue en el museo Breuer, en una exposición sobre Munch; vi ‘El grito’ con una criatura en mi vientre y vomité en un lugar público por última vez. "Todavía soy poeta", me dijo. Es usted un filósofo, pensé. Escribir es el mayor ejercicio de concreción del pensamiento. La filosofía y la literatura llevan milenios salvándonos, aunque sigan limitando su enseñanza en los planes de estudio y metiendo a los filósofos entre rejas. Sobre todo, si son poetas.

Almudena Vidorreta es profesora en el Haverford College de Filadelfia (Estados Unidos)

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