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Opinión

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Mantener la inflamación

Por
  • Heraldo de Aragón
ACTUALIZADA 26/10/2019 A LAS 02:00
Los Mossos d'Esquadra controlan una calle del Raval mientras los bomberos apagan una barricada.
Los Mossos d'Esquadra controlan una calle del Raval mientras los bomberos apagan una barricada.
Efe/Enric Fontcuberta

Los partidos independentistas de Cataluña intentan mantener viva la tensión con el Estado para evitar que el hartazgo hasta de sus seguidores acabe por hacerles irrelevantes. Por eso Torra ha impulsado las algaradas y por eso ahora apadrinan otra declaración inútil de formaciones soberanistas, con el antiguo etarra Otegi al frente, reclamando un derecho que no existe en ninguna democracia occidental, la autodeterminación. Está tan fuera de lugar este nuevo documento que hasta el PNV se ha desmarcado.

El secesionismo sigue exprimiendo su estéril estrategia de sostener en el plano de la retórica las reivindicaciones en las que fracasaron al intentar imponerlas por vías de hecho. El último cartucho quemado es la presentación, ayer, del enésimo documento en apoyo del inexistente derecho de autodeterminación y, de paso, en contra de la sentencia del Supremo que condenó, con todas las garantías procesales, a los líderes del ‘procés’. Para este viaje se han buscado unos variopintos compañeros, que van desde Bildu al BNG pasando por los socios del PSOE en Baleares, con Otegi como estrella invitada. A estas alturas está más que acreditado que ni el Derecho Internacional ni los ordenamientos jurídicos europeo y español contemplan el ‘derecho a decidir’ de ninguna región de un Estado democrático en el sentido que el secesionismo pretende darle; la autodeterminación solo es válida para territorios coloniales. El sector independentista catalán sigue perdiendo apoyos tanto fuera como dentro de la Península. Ahora ha sido otra vez el PNV quien ha rechazado la vía unilateral, sostenida insensatamente por la Generalitat, por la fractura social que ha generado en Cataluña. La vulneración de las reglas democráticas, el incumplimiento de la ley y la subordinación de los partidos nacionalistas a organismos carentes de escrutinio electoral como la ANC y Òmnium Cultural no gustan tampoco en Ajuria Enea.

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