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Opinión

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Las dos Siris

Por
  • Katia Fach Gómez
ACTUALIZADA 26/10/2019 A LAS 02:00
Siri Hustvedt reconoce que dentro de ella hablan varias voces.
Siri Hustvedt reconoce que dentro de ella hablan varias voces.
POL

En el discurso ofrecido por Siri Hustvedt el pasado 19 de octubre, con motivo de la obtención del Premio Princesa de Asturias de las Letras 2019, expresaba su deseo de "imaginar un mundo en el que las ideas circulan libremente entre disciplinas sin una jerarquía discriminatoria (…) un mundo en el que se han disuelto las viejas fronteras". En ese contexto, suscribo una de las ideas-fuerza que dio sustrato a la alocución de Hustvedt: "Vivimos en un mundo en el que cada vez la gente sabe más sobre menos cosas". El denominado por la escritora "conocimiento especializado" es un arma de doble filo que, si bien ha contribuido al progreso de la humanidad, también ha sido el causante de irreparables pérdidas y vacíos.

 

La sobre-especialización o supra-especialización provoca un anquilosamiento o incluso la necrosis del ‘marco de referencia’. Esto es, una excesiva segmentación del saber puede traer consigo respuestas parciales, desenfocadas o difícilmente generalizables. Y esto no solo ocurre en el plano científico, sino también en el de la formación y competencias profesionales. A modo de ejemplo, y a la vez de humilde reconocimiento póstumo, los colegas y los pacientes del recientemente fallecido José Bueno Gómez coinciden en alabar su ojo clínico y su visión panorámica. El catedrático de la Universidad de Zaragoza y exjefe de Medicina Interna del Hospital Clínico no solo era un apasionado de la medicina, sino que también saciaba su incesante curiosidad bebiendo de fuentes como el teatro, la música, la literatura y los idiomas. Una animada charla con él sobre alguno de sus muy diversos focos de erudición se veía culminada con la prescripción de unas pautas médicas certeras, lo cual reflejaba su sincero interés por la mejoría de los seres humanos a los que prestaba ayuda. 

Volviendo la vista sobre la biografía de Siri Hustvedt, en ella resalta su perfil de ave migratoria, siempre dispuesta a emprender ambiciosos viajes en busca de un enriquecedor sustento intelectual. Hustvedt no solo cultiva con éxito géneros literarios muy diversos (novela, poesía, ensayo, etc.) sino que, desde la defensa de su tesis doctoral sobre Charles Dickens en 1986, también ha publicado trabajos científicos en disciplinas como el psicoanálisis, la neurología y la filosofía. Un currículum tan apasionante como el aquí muy sucintamente esbozado concede a Siri Hustvedt sobrada legitimidad para proclamar en el ovetense teatro Campoamor que: "Debemos recelar de nuestros prejuicios. Ni la ciencia es elevada, intelectual y masculina, ni las artes y las humanidades son inferiores, emocionales y femeninas. Debemos aprender que la autoridad y la sabiduría vienen en muchos formatos, sexos, colores, formas y tamaños".

La coincidencia onomástica permite darle un cierto revestimiento amable e irónico a la siguiente reflexión, que ‘per se’ no tiene un cariz precisamente esperanzador. En el mundo contemporáneo existen dos tipologías de ‘Siris’: la asistenta virtual de nuestro ‘smartphone’ y el espíritu libre de Siri Hustvedt. La primera se nos presenta como una evolucionada manifestación de la inteligencia artificial, que sumisamente se pone a disposición de los consumidores deseosos de aligerar la carga generada por las tareas cotidianas. El conocimiento creciente que esta Siri tecnológica va atesorando, a través de -literalmente- la voz de su amo, permite al usuario disfrutar de una réplica inmediata, satisfactoria y carente de disonancias. Por su parte, Siri Hustvedt rinde honor con su nombre de pila a sus raíces noruegas, labrándose con mucha honestidad el significado etimológico de su nombre: ‘sabiduría’ y ‘victoria’. Cual valquiria nórdica, Siri lucha contra la política de la posverdad, postrándose ante el altar del pensamiento crítico. Huyendo de "las fórmulas hechas que vienen en paquetes brillantes con la etiqueta de ‘verdad", esta Siri profundamente humana se siente honrada de confesar que "está llena de voces, y [que] estas no se ponen de acuerdo entre sí". 

Fantaseando sobre lo que podría suceder en un ‘voz a voz’ entre ambas Siris, intuyo con evidente regocijo que Siri Smartphone no conseguiría ser eficiente ante la polifónica Siri Hustvedt. Muy posiblemente, las interacciones entre las dos serían dignas de ser plasmadas en una resucitada entrega de la literatura del absurdo. Todo esto bajo la suposición, seguramente errónea, de que la Siri humanista y científica -o científica y humanista- llegue a sentir algún tipo de necesidad de plegarse ante el cada vez más ubicuo dominio de la Siri tecnológica.

Katia Fach Gómez es profesora titular de Derecho Internacional Privado de la  Universidad de Zaragoza

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