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Opinión
Fiestas del Pilar 2019

Opinión

Una fiesta para la alegría y la hermandad

Por
  • Heraldo de Aragón
ACTUALIZADA 12/10/2019 A LAS 02:00
OFRENDA DE FLORES 2016 / FIESTAS DEL PILAR 2016 / 12/10/2016 / FOTO : OLIVER DUCH
Como cada año, la Ofrenda de Flores volverá a ser hoy multitudinaria.
Oliver Duch

Zaragoza celebrará hoy el Día del Pilar con el acto más característico y más concurrido de sus fiestas. La Ofrenda de Flores actualiza una tradición que moviliza a Aragón entero y que lo hermana con todas las tierras de España. En un tiempo de incertidumbres, la capital aragonesa debe reforzar su perfil y desarrollar su potencial encarando el futuro en actitud activa.

Varios cientos de miles de personas llevarán hoy su ofrenda a la Virgen del Pilar, en un acto multitudinario que aúna la devoción con las tradiciones y que, sobre todo, forma parte esencial de la identidad aragonesa. Zaragoza luce en las fiestas patronales su cara más alegre y renueva su vocación de ciudad abierta, integradora y deseosa de construir, junto al resto de España, un país moderno, solidario y que destaque por su calidad de vida. No en vano, el Doce de Octubre es, además del día grande de la capital aragonesa, la Fiesta Nacional de España y el Día de la Hispanidad. Un compendio que puede reflejar perfectamente la voluntad que siempre ha caracterizado a los aragoneses de definir su personalidad colectiva a través de la apertura y la solidaridad y no de la exclusión y el enfrentamiento.

Por eso, en esta jornada festiva y cuando vivimos momentos de incertidumbre política, los aragoneses tenemos la oportunidad y la obligación cívica de renovar nuestro compromiso con la unidad de España, con el aprecio de su rica diversidad y con la convivencia de todos los españoles dentro del respeto al ordenamiento jurídico, al pluralismo y a los derechos de todos, garantizados en la Constitución, como base en la que fundamentar la prosperidad y el bienestar del futuro.

Un futuro que ya se está gestando hoy en las ciudades, que no son puntos aislados sino entes activos que organizan el territorio circundante y que se unen en una red de relaciones cuyo alcance no es meramente nacional sino, cada vez más, global. En esa constelación urbana, competitiva pero a la vez llena de oportunidades, Zaragoza tiene que buscar su lugar, debe ser capaz de definir un perfil propio, partiendo de sus puntos fuertes, que son muchos, para superar sus limitaciones y desarrollar plenamente su potencial. Frente a la tentación del escepticismo, conviene valorar los muchos avances que se han conseguido en los últimos decenios y constatar que Zaragoza es hoy en día un buen lugar para vivir y para trabajar, para sacar adelante a una familia, para estudiar y para divertirse. La capital de Aragón, como el conjunto de la Comunidad, necesita hoy aquilatar su confianza y su amor propio para generar, con medida ambición, un nuevo impulso.

Que la alegría y la emoción de este día de fiesta y de hermandad sirvan de estímulo y de ilusión para emprender esa tarea colectiva.

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