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Opinión

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Teruel y la balanza política

ACTUALIZADA 06/10/2019 A LAS 02:00
Recogida de firmas de Teruel existe para conseguir los avales para presentarse a las elecciones generales. Foto Antonio garcia/bykofoto. 25/06/19 [[[FOTOGRAFOS]]]
Recogida de firmas de Teruel existe para conseguir los avales para presentarse a las elecciones generales.
Antonio García/Bykofoto

Las centenares de concentraciones en defensa de la España Vacía, una reivindicación transversal que no debería entender de colores políticos pero que despierta una alta sensibilidad, sí que pueden actuar como un factor que incline la balanza electoral.

La proximidad electoral, salpimentada por la lógica de la contienda partidista, ha introducido una nueva confusión en la ya de por sí enmarañada política aragonesa. Puede que todo sea producto de una involuntaria coincidencia, pero las protestas del viernes contra la España vaciada o vacía –la intencionalidad y el resultado convergen en un mismo punto– han llevado a pensar, voluntaria o involuntariamente, en Teruel Existe.

Si fuera de toda duda quedó la transversalidad de la protesta, a la que se sumaron desde los sindicatos a las organizaciones empresariales pasando por la Iglesia católica con su tañido de campanas, sí han surgido nuevas dudas sobre quién o quiénes han logrado rentabilizar políticamente una jornada nacida de un hastío compartido. La experiencia dicta que en España la calle siempre ha resultado políticamente rentable para aquellos que han sabido descubrir la oportunidad. El paso dado por Teruel Existe le ha situado en el terreno de los beneficios políticos, en especial cuando se sabe encajar en un programa electoral las reivindicaciones de miles de manifestantes.

La ventaja política es clara, aunque el abandono de la reivindicación social y su paso al parlamentarismo genera cargas como la adjetivación ideológica. Este peso invita a interrogarse por el actual sesgo de Teruel Existe y sobre cuál sería el destino de su voto en el Congreso de los Diputados si de ello dependiera la formación de un gobierno de izquierdas o de derechas. En este modelo tan fragmentado, donde las papeletas se cuentan y recuentan hasta la extenuación, y donde quizá no resulte tan absurdo pensar en la importancia de un único escaño, no estaría de más saber hacia dónde se inclinaría Teruel Existe.

Seguros de que la influencia y las inversiones solo se obtendrán en un Parlamento dividido, Teruel Existe ha abandonado su condición de plataforma confiando en que la debilidad de aquel que quiera formar gobierno se cruce en su camino. Será, si llegan al Congreso, en esa hipotética conversación con quien desee alcanzar la Presidencia, donde se descubrirá cómo de firme es la defensa de la provincia y cómo de perjudicial resulta esa misma firmeza para otras provincias que reclaman lo mismo que Teruel Existe.

Las opiniones sobre la presentación de Teruel Existe a las elecciones se han mostrado, desde el primer momento, abiertamente divididas. Frente a aquellos que apuestan por la oportunidad de la medida muchos otros consideran que sus peticiones nunca debieron salir del ámbito de lo social o, como mucho, solo deberían haberse centrado en el terreno de unas elecciones autonómicas.

Su presencia en el tablero político –tal y como explicaba el propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en la entrevista publicada en HERALDO– fragmentará el voto, complicando la vida a los partidos tradicionales y, especialmente, la del PSOE. Si algo siempre han temido los socialistas ha sido lo que finalmente ha ocurrido, sabedores, en cualquier caso, de que el daño podría haber sido mayor si toda la cadena de asociaciones de la España vacía hubiera decidido dar el salto.

El PSOE, al igual que le ha venido ocurriendo en ocasiones anteriores con reivindicaciones que se encontraban dentro de su ámbito ideológico –la apropiación del conflicto de los desahucios por parte de Podemos fue un claro ejemplo–, viene demostrando escasos reflejos para descubrir dónde existe una oportunidad política. No atajar lo que se sabía que se estaba cocinando, y que continuará creciendo en forma de candidaturas municipales o autonómicas si los resultados en las nacionales son buenos, fue otro nuevo error.

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