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Opinión

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Falta cintura

Por
  • Pablo Guerrero Vázquez
ACTUALIZADA 25/09/2019 A LAS 02:00
Las tres últimas elecciones no sirvieron para alumbrar un gobierno que gobierne.
Repetimos elecciones.
HERALDO

Para que no me pille el toro, al día siguiente de que salga publicada esta columna empiezo a pensar el tema de la siguiente. En esta ocasión, a finales de agosto aposté por una repetición electoral y, afortunadamente, acerté. Afortunadamente para mí, porque salvo la papeleta por este mes, pero desafortunadamente para todos, ya que nos vemos abocados a ir a las urnas, para unas generales, por cuarta vez en cuatro años. Es cierto que sin elecciones no hay democracia, pero también que un sistema en permanente campaña electoral es una democracia de baja calidad.

La irrupción de dos nuevas formaciones políticas en 2015 dinamitó nuestro tradicional bipartidismo imperfecto, en el que los dos partidos mayoritarios se alternaban en el poder gracias al apoyo de los nacionalistas. Dejamos atrás el bipartidismo y nos adentramos en la desconocida senda del multipartidismo, en el que son cuatro o cinco partidos los que tienen capacidad para formar gobierno, aunque a la vista está que a escala nacional no lo hacen. No ocurre así en las, a veces tan denostadas, Comunidades Autónomas. Multipartidismo no es, por ello, sinónimo de ingobernabilidad, igual que bipartidismo no equivale, como se ha dicho, a una democracia de segunda. El pluralismo implica inestabilidad cuando se desvanece cualquier posibilidad de cesión o acuerdo. Cuando falta cintura, vaya. El multipartidismo puede ser tan buen sistema de partidos como el bipartidismo. O tan malo. Depende de la clase de políticos que tengamos.

Pablo Guerrero Vázquez Profesor de Derecho Constitucional (Unizar)

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