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Opinión

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¿Quién compra latas de sopa Campbell?

ACTUALIZADA 24/09/2019 A LAS 02:00
Pedro Sánchez, en una imagen este miércoles, después de la sesión de control al Gobierno.
Pedro Sánchez, tras la última sesión de control al Gobierno.
Sergio Pérez

Se atribuye el primer hito de la investigación de mercados al publicista Charles Carlin. A principios del siglo XX, demostró a Campbell, el mayor fabricante de sopas del mundo y cuya célebre etiqueta popularizaría Andy Warhol, que las hipótesis que manejaban sobre sus clientes eran erróneas. Sin datos y guiados por la intuición, en Campbell habían concluido que eran los consumidores con mayor poder adquisitivo quienes compraban sus sopas. Carlin propuso rastrear las basuras de un barrio de clase alta y de otro de clase baja para determinar la validez de la conjetura. Observaron que, al contrario de lo que pensaban en Campbell, eran las clases bajas las que las compraban sopa enlatada.

La consolidación de la investigación social aplicable al consumo llegó cuando otro investigador, George H. Gallup, pudo predecir que el candidato a la Casa Blanca Franklin D. Roosevelt ganaría las elecciones presidenciales. Desde entonces, la prospectiva electoral ha ganado base científica y ha logrado grandes éxitos. Pero si hablamos de España, cada vez resulta más complicado acertar porque la sociedad es más compleja y fragmentada, con más diversidad de familias y más variedad de estilos de vida.

En esta coyuntura, el estratega de Pedro Sánchez, el inefable Iván Redondo, recomendó a su jefe ir a elecciones en noviembre para ganar más diputados. Los sondeos le daban la razón. Pero cada vez más las encuestas las carga el diablo. Aunque son muy útiles, no son una ciencia exacta sino de aproximación. Y más ahora que el electorado es tan voluble como indeciso. Quién lo ignore se equivocará como se equivocaban los de Sopas Campbell con su intuición.

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