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Opinión

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El clima nos encorre

ACTUALIZADA 24/09/2019 A LAS 02:00
Un tren de mercancías, en la estación de Plaza.
Un tren de mercancías, en la estación de Plaza.
Juan Carlos Arcos/HERALDO

Aunque el diccionario de la Real Academia Española no reconoce la palabra ‘encorrer’ en castellano, en Aragón tenemos muy claro que significa ‘perseguir’. Esta sensación es la que nos genera el cambio climático: nos conduce a los ciudadanos a forzar a los gobiernos a que adopten una política ecológica en el globo para evitar el efecto de la contaminación del CO2 en la atmósfera. Una cosa es que los adolescentes como Greta Thunberg coincidan en exigir que se respete su futuro –«Habéis robado mis sueños y mi infancia con vuestras palabras vacías», criticó ayer a los políticos– y otra que los presidentes piensen en sus necesidades económicas por encima de esas generaciones.

El presidente en funciones del Gobierno español, Pedro Sánchez, intervino ayer en la ONUy en la sede del diario ‘The New York Times’ sobre la Cumbre de Acción Climática. Hizo un cántico a la defensa de las generaciones futuras, «un compromiso total» y la «inmensa responsabilidad» de dar forma al futuro «sin dejar a nadie atrás» y emprender una «transición justa».

Estas proclamas suenan a promesas, en un país que apenas lleva un 3% de las mercancías en trenes y el resto en camiones, en contra de sus vecinos europeos. Así lo reconoció recientemente el director de Tráfico, Pere Navarro, en una entrevista con HERALDO. Él sí se sumó a la necesidad de utilizar mucho más el ferrocarril de mercancías, incluso tanto como el AVE, que ha servido para reducir el uso de los coches y hasta los accidentes. Solo queremos ver los efectos del freno de la contaminación, en una tierra donde se cerró la central térmica de Andorra, sin poder aprovechar todavía la ecología para recolocar a sus parados.

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