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Opinión

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Paradoja anglosajona

ACTUALIZADA 21/09/2019 A LAS 02:00
London (United Kingdom), 12/09/2019.- The windows of parliament in London, Britain, 12 September 2019. The British government on 12 September 2019 released a worst-case scenario for a so-called no-deal Brexit. The United Kingdom is due to leave the European Union on 31 October 2019 after several deadline extensions. British parliament has not ratified an agreement with the EU yet. Some Members of Parliament (MP's) are calling for British Prime Minister Boris Johnson to resign if he is found to have misled the Queen over the proroguing of Parliament. Meanwhile three judges in Edinburgh have found the suspension of Parliament unlawful. (Reino Unido, Edimburgo, Londres) EFE/EPA/ANDY RAIN Brexit developments in London
Detalle del edificio del Parlamento británico en Londres.
Andy Rain / Efe

Entre las rarezas del mundo anglosajón, me intriga que, teniendo instituciones tan arcanas, como constituciones no escritas, pesos y medidas incomprensibles, sistemas electorales abstrusos, universidades articuladas medievalmente, o la misma monarquía en Reino Unido, Canadá, Australia y trece países más, en cambio, el pensamiento que aborda estas y otras realidades en forma de ensayo se expresa con una claridad muy difícil de encontrar en otras latitudes. Por supuesto, me refiero al tono y al discurso, no a la lengua inglesa, rareza donde las haya, hecha de excepciones que no confirman regla alguna.

La pregunta que me hacía era por qué la decantación histórica de las costumbres y la inveterada devoción anglosajona por la tradición, que han dado lugar a fenómenos sociales tan extraños, no habían producido el mismo efecto alambicado y oscurantista en la expresión de las ideas, sino se diría que todo lo contrario. Y tenía que ser, cómo no, un escritor inglés, George Orwell, en su ensayo de 1941 ‘El león y el unicornio’, quien me diera la pista de una posible respuesta.

Orwell afirmó en dicho escrito que la forma de ser británica siente "horror por el pensamiento abstracto" y que no precisa, para decidir y actuar, de una "visión sistemática y omnicomprensiva del mundo!". El autor de ‘Rebelión en la granja’ y de ‘1984’ dijo esto mientras soñaba una revolución socialista, democrática y no totalitaria en su país, pero el argumento sirve también para tratar de entender la llaneza con la que se expresa la cultura más pretenciosa de la que se tiene noticia. Lo dicho, paradoja anglosajona.

jusoz@unizar.es

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