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Opinión

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Una legislatura breve y triste

Por
  • Heraldo de Aragón
ACTUALIZADA 19/09/2019 A LAS 02:00
El presidente del Gobierno en funciones, durante el pleno del Congreso.
El presidente del Gobierno en funciones, durante el pleno del Congreso.
Fernando Villar / Efe

El Congreso de los Diputados cerró ayer una legislatura breve y decepcionante con un último pleno que sirvió para exhibir de nuevo la crónica incapacidad para el diálogo que ha impedido la formación de gobierno. Mientras los partidos encaran ya los preparativos electorales, la prolongación, nadie sabe por cuánto tiempo, de la parálisis política acrecienta sus consecuencias negativas para la ciudadanía y se torna peligrosa ante la posibilidad de una crisis económica.

Las descalificaciones fueron ayer el único resultado del pleno con el que concluyó la decimotercera legislatura. Unas actitudes que hacen imposible el diálogo y el entendimiento, que han impedido que los partidos cumpliesen con su misión de dar a luz un gobierno y que, con toda probabilidad, marcarán todavía el tono de la próxima campaña electoral. Responsabilizar al adversario del fracaso de la legislatura y de la repetición de los comicios puede convertirse en uno de los argumentos principales del debate, pero solo contribuirá a aumentar el hartazgo y la decepción con que muchos españoles observan las idas y venidas de una clase política que parece ensimismada en sus propios afanes e insensible a las necesidades del país. Los partidos se preparan ya para las elecciones del 10 de noviembre -aunque algunos seguramente no han dejado de estar en campaña ni un minuto desde el mismo 28 de abril- y, en Aragón, el PAR y la CHA han de decidir si concurren esta vez a las urnas y, en su caso, con qué perfil lo hacen. Tampoco es descartable que la pugna electoral pueda generar tensiones en el complejo equilibrio del cuatripartito aragonés. Pero lo que sí puede darse por seguro es que, a causa de la impericia de los dirigentes políticos, el año 2020 comenzará para España con una segunda prórroga de unos Presupuestos que fueron elaborados para 2018 y que no se adaptan ni a las circunstancias actuales ni a las amenazas que aparecen en el horizonte económico. Una perspectiva inquietante.

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