Despliega el menú
Opinión

Opinión

Monstruos

Por
  • J. L. Rodríguez García
ACTUALIZADA 16/09/2019 A LAS 00:00
Donald J. Trump, junto al primer ministro británico Boris Johnson
Donald J. Trump, junto al primer ministro británico Boris Johnson
DYLAN MARTINEZ / EFE

No estoy muy seguro de la pertinencia goyesca al titular uno de sus aguafuertes, a finales del XVIII, ‘El sueño de la razón produce monstruos’, porque, a mi modesto parecer, es el odio lo que genera monstruos, aunque la razón también haya provocado extravíos. Asunto de escándalo cuando tal sentimiento anida en el alma de quienes debieran tener por consigna vital servir y no sobrevivir a costa del sufrimiento ajeno. Mucho me temo que nos ha tocado vivir en una de las geografías más sucias al respecto. Otras hubo, se pensará con razón…

Porque uno mira a un lado y se encuentra con el cínico Salvini, un payaso de categoría sobresaliente, al otro lado nos encontramos con la mirada vidriosa de Johnson; más allá, atruenan los graznidos de Bolsonaro, harto de todos excepto de los gorilas armados que masacraron a su propio pueblo, y, ya hartos, nos ofende la presencia del nieto de emigrantes, D. Trump, desaforado fustigador de toda la nación exceptuando a su privilegiada familia. Encuentro familiaridad entre ellos: lo que les anima es el odio al otro, llámese como se quiera. Viven del odio y han convertido la política en el sucio zoológico donde construyen jaulas que suponen irrompibles para amordazar a la gente de la calle. No se trata de instaurar el amor universal. Sería un delirio. Partidario soy de erradicar sin contemplaciones toda actitud alimentada por el odio asesino. No se trata de sustituir el odio por el amor, sino de luchar porque se abra paso la dignidad y el respeto mutuo.

Etiquetas