Opinión

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Londres dilapida su aureola liberal

ACTUALIZADA 07/09/2019 A LAS 02:00
Dos ciudadanos protestas con humor en las calles por la crisis del 'brexit' en el Parlamento
Dos ciudadanos protestas con humor en las calles por la crisis del 'brexit' en el Parlamento
Efe

Acaso ninguna otra ciudad del mundo encarna la tradición emancipadora del liberalismo mejor que Londres. No solo fueron los ingleses los primeros en rebelarse contra la monarquía absoluta, sino que ha sido puerto de acogida para los refugiados de muchas purgas y tiranías: hugonotes en el siglo XVII, aristócratas después de la Revolución Francesa, liberales españoles a principios del XIX, revolucionarios a partir de 1848, judíos también en el siglo XIX, musulmanes en el XX… Al llegar, no se encontraban con la igualdad y la fraternidad de la que se hablaba en París, pero sí con la libertad.

Gran Bretaña ha sido un país de muchas desigualdades y brutalidades, pero durante muchas épocas fue la única de las grandes potencias de Europa que tenía una prensa libre, libertad de expresión y un gobierno libremente elegido. De sus costas zarparon en 1944 los barcos que llevaron a miles de jóvenes a liberar del nazismo al Viejo Continente. Y en los años sesenta, la rebeldía llegó de nuevo desde Londres a través de los Beatles, los Rolling Stones y los Who.

Pero, de repente, la multiculturalidad de la capital británica ya no resulta tan atractiva ni tampoco su mezcla intercultural. El ‘brexit’ egoísta le ha quitado todo encanto al conservadurismo británico. ¡Si hasta el hermano del primer ministro Boris Johnson ha dimitido tras anteponer «el interés nacional» a la «lealtad familiar»!

El reino que paseó su ‘Union Jack’ por todos los mares está dilapidando ahora su prestigio como patria del liberalismo. En los últimos años arrastra su imagen internacional como si fuera un país desnortado que se ha encerrado malhumoradamente en su terruño insular.

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