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Opinión

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El 'hooligan' populista

ACTUALIZADA 30/08/2019 A LAS 02:00
London (United Kindgom), 24/07/2019.- (FILE) - British Prime Minister Boris Johnson waves as he enters 10 Downing Street following his appointment by the Queen in London, Britain, 24 July 2019 (re-issued 28 August 2019). According to reports, British government has formally requested the intervention of the Queen in a bid to suspend parliament. A government source said the government's intention is to suspend parliament and hold a Queen's speech 14 October, setting out the future plans of a post-Brexit government. (Reino Unido, Londres) EFE/EPA/NEIL HALL Boris Johnson
Boris Johnson, ante el 10 de Downing Street.
Neil Hall / Efe

Los británicos están siendo gobernados de rebote (por la decisión del 66% de los militantes del Partido Conservador para sustituir a Theresa May) desde hace un mes por el más extravagante e irresponsable primer ministro de la larga historia del país. Ya se conocía su currículo, más allá de su aspecto de ‘hooligan’ con resaca: periodista que en los años ochenta ya publicaba las ahora famosas ‘fake news’ cuando era corresponsal en Bruselas; alcalde de Londres (2008-2016) que llamó a las mujeres con burka "buzones de correos"; político que difundió mentiras durante la campaña a favor del ‘brexit’ y por las cuales ha sido citado por un juez; ministro de Exteriores que causó más de un conflicto diplomático con sus socios europeos. Max Hastings, director del ‘Daily Telegraph’ que lo tuvo a sus órdenes, lo definió en un artículo: pícaro, sinvergüenza, un hombre en bancarrota moral que desprecia la verdad y no está interesado más que en su propia fama, un cobarde que solo busca decirle a la audiencia lo que esta quiere oír...

Este oportunista, encantado con su fama de bufón, acaba de hacer una demostración de la catadura moral de los populistas que están accediendo al poder en las democracias occidentales: se ha valido de una triquiñuela, legal pero antidemocrática, para cerrar el Parlamento de Westminster durante cinco semanas cruciales en el proceso del ‘brexit’. Silencia así uno de los parlamentos más antiguos del mundo con el objetivo de tener las manos libres para, dentro de dos meses, abrir la puerta del avión europeo y saltar al vacío sin paracaídas con sesenta y seis millones de británicos en la mochila.

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