Opinión

Opinión

Magros resultados

Por
  • Heraldo de Aragón
ACTUALIZADA 26/08/2019 A LAS 02:00
Los líderes del G7 en la reunión mantenida en la mañana de este domingo
Los líderes del G7 en la reunión mantenida en la mañana de este domingo
PHILIPPE WOJAZER

La cumbre del G7 celebrada este pasado fin de semana en Biarritz ha seguido la misma tónica que las inmediatamente anteriores: un protagonismo estéril de Donald Trump, a pesar del esmero que Emmanuel Macron ha puesto en la organización de esa cita. El rechazo del presidente de EE. UU. al multilateralismo entorpece la capacidad del grupo para pactar algún acuerdo mínimamente relevante para evitar mayores amenazas sobre la prosperidad global. 

El presidente francés dio la sorpresa ayer al traer a Biarritz al ministro de Exteriores de Irán, país que es objeto de sanciones por parte de Estados Unidos. El objetivo de Macron, al buscar un relajamiento de la tensión internacional en torno a Teherán, fue lograr algún resultado tangible para este encuentro de los máximos líderes de las potencias industriales democráticas, tras la falta de avances en la guerra comercial y el ‘brexit’, sobre todo por la actitud de Trump. En las próximas semanas se comprobará si la iniciativa del mandatario galo ha servido para mejorar la situación en Oriente Medio, en la que toda la comunidad internacional debe movilizarse para ‘enfriar’ una de las zonas más calientes del planeta.

Más allá de los esfuerzos de Macron, con el respaldo de sus socios europeos y también de Pedro Sánchez (que acudió como invitado al final del encuentro), la cita junto a la frontera franco-española ha servido para confirmar la actual debilidad de este foro: ni los siete protagonistas (Estados Unidos, Alemania, Japón, Reino Unido, Francia, Canadá e Italia) son todos los más importantes actores en la escena global, ni están algunos de los que, además de su dimensión económica y geopolítica, son los que hoy también ocupan el centro de atención (China, Rusia, India, Brasil). Sea como fuere, Europa debe liderar un renovado impulso al multilateralismo, a pesar del unilateralismo recalcitrante de Donald Trump y Boris Johnson.

Etiquetas