Opinión

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Cinismo de Hendaya a Irún

ACTUALIZADA 26/08/2019 A LAS 02:00
La policía francesa disuelve una manifestación no autorizada de la Contracumbre del G7 en la localidad francesa de Bayona, próxima a Biarritz
La policía francesa disuelve una manifestación no autorizada de la Contracumbre del G7 en la localidad francesa de Bayona, próxima a Biarritz
EFE/Javier Etxezarreta

Sigue el independentismo radical vasco intentando blanquear su historia de violencia y muerte. El último episodio surgido al abrigo del G7 solo ha sido un gran homenaje al cinismo, encabezado por quienes se han negado durante 40 años a condenar los crímenes de ETA. La multitudinaria marcha entre Hendaya e Irún del pasado sábado estuvo marcada, en realidad, por los radicales vascos, quienes quisieron monopolizar las protestas contra la cumbre de las potencias mundiales. Entre los nuevos adalides de la paz, entre los grandes defensores de los inmigrantes, entre quienes gritaron a viva voz que quieren construir otro mundo ante un sistema que «destruye las bases de la humanidad» se encontraba David Pla, el último jefe de ETA, un terrorista condenado y miembro del Comando Aragón que, en el año 2000, planificó el intento de asesinato del exalcalde de Zaragoza José Atarés. Se manifiestan ahora estos terroristas y sus amigos bajo la excusa del oprobio internacional, aunque algunos de ellos son los mismos que antes sostenían otras pancartas mientras pedían a gritos en las calles las muertes de políticos y policías. Otros, naturalmente, los mataban. Las concentraciones democráticas y las reclamaciones de los ciudadanos no admiten la presencia de cínicos que siguen anclados en su propia locura.

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