Opinión

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Desafío comercial para el G7

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  • Heraldo de Aragón
ACTUALIZADA 24/08/2019 A LAS 02:00
Louisville (United States), 21/08/2019.- US President Donald J. Trump speaks to the audience at the American Veterans of Foreign Wars National Convention at the Galt House in Louisville, KY, USA, 21 August 2019. (Estados Unidos) EFE/EPA/MARK LYONS Trump speaks at Anerican Veterans National Convention
El presidente de EE.UU., Donald Trump.
Efe

La cumbre del Grupo de los Siete (G7) países democráticos más desarrollados, que se abre hoy en Biarritz (Francia), debe servir para que buena parte de las grandes potencias económicas aborden sus diferencias y traten al menos de acercar visiones en los aspectos más apremiantes, empezando por el comercial. 

Un despliegue de seguridad sin precedentes en el que participan casi 20.000 agentes franceses y españoles, con repercusión también en el Alto Aragón, es lo más visible de la cumbre de Biarritz. Las manifestaciones antiglobalización y la presencia de Pedro Sánchez, a pesar de que sus posibles socios de gobierno (Unidas Podemos, ERC y EH Bildu) respaldan la contracumbre, acapararán las imágenes de fotógrafos y cámaras de televisión en España. Sin embargo, de puertas adentro deben alcanzarse acuerdos para hacer frente a los graves desafíos que hay sobre la mesa: un ‘brexit’ salvaje, un pacto para imponer una tasa global a las grandes compañías digitales por sus ingresos fuera de sus países de origen, la lucha contra las desigualdades económicas y de género… y, sobre todo, la guerra comercial.

Las tensiones comerciales preocupan mucho en todo el mundo. Por ello crece la presión para que Estados Unidos mitigue sus prácticas proteccionistas en un entorno de decrecimiento. Sin embargo, los prolegómenos de la cita en suelo francés son malos: Pekín respondió ayer a los aranceles de Washington con represalias sobre productos estadounidenses y el presidente Trump ‘ordenó’ a las empresas estadounidenses que comiencen a evaluar una alternativa al país asiático para llevar a cabo su producción. Las sombrías perspectivas macroeconómicas en EE. UU., que apuntan incluso hacia una recesión, deben ser utilizadas por las grandes democracias para presionar a Trump sobre la necesidad de aflojar la presión, especialmente con China, que también debe mostrarse menos agresiva.

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