Opinión

El dance

Por
  • María Pilar Benítez
ACTUALIZADA 19/08/2019 A LAS 02:00
FIESTAS DE SAN LORENZO 2019 - Los Danzantes en el monumento a la Paz / 11-8-19 / Foto Rafael Gobantes [[[FOTOGRAFOS]]]
Una actuación de los danzantes de Huesca.
Rafael Gobantes

En verano algunos lugares de Aragón bailan al son de un dance. Esta voz aragonesa no solo designa una danza, sino también la pastorada que se representa junto a ella. Además, como ya señaló Mercedes Pueyo en su tesis doctoral de 1961, publicada este año por la IFC, los dances-pastorada pueden incluir una batalla entre musulmanes y cristianos.

Quizá menos conocido sea que, por ello, ciertos dances aragoneses guardan relación con las fiestas de musulmanes y cristianos que, a lo largo de la historia, se han celebrado dentro y fuera de España. Todas ellas se remontan a la Edad Media, cuando tenían lugar en las grandes ciudades y, en especial, en las fiestas reales. Así, suele considerarse que la primera representación de este tipo tuvo lugar en la boda de Petronila de Aragón y Ramón Berenguer IV. A través de la corte aragonesa, se difundieron a otras tierras del Mediterráneo.

En la Edad Moderna, estas diversiones urbanas y cortesanas se transformaron en recreaciones populares, celebradas principalmente en las fiestas patronales, para evangelizar el medio rural. De ahí que se extendieran a muchos territorios de España y de América, donde se unieron a danzas ya existentes con el mismo fin adoctrinador. Fuera de España, las fiestas llegaron hasta Constantinopla, si bien allí el conflicto se representó desde la perspectiva musulmana.

Conocer la historia del dance puede, pues, ayudar a redefinir su función en este siglo, más allá del sentido festivo e identitario que, sin duda, ya tiene.

María Pilar Benítez es profesora y escritora

Etiquetas