Opinión

Problemas de seguridad

Por
  • Heraldo de Aragón
ACTUALIZADA 18/08/2019 A LAS 02:00
La calle Pignatelli de Zaragoza.
La calle Pignatelli de Zaragoza.
José Miguel Marco

Zaragoza es una ciudad tranquila y segura, pero no se puede negar que, en los últimos meses, se está produciendo un aumento de los problemas de delincuencia, especialmente en algunas zonas, lo que requiere una rápida reacción de las autoridades para evitar que esas situaciones se enquisten. La reunión de la Junta Local de Seguridad que pide el alcalde resulta, por tanto, apropiada para tomar medidas de manera coordinada entre las administraciones.

La responsabilidad principal de la seguridad ciudadana corresponde a la Delegación del Gobierno, que manda los efectivos de la Policía Nacional. Pero el Ayuntamiento, que también tiene competencias en la materia, es además la administración más próxima al ciudadano. Es natural que reaccione ante las quejas de los vecinos del entorno de la calle Pignatelli, una zona tradicionalmente poco cuidada y en la que la convivencia se ha degradado de manera alarmante, con pisos ocupados, peleas, agresiones y tráfico de drogas. Los problemas de inseguridad se están dejando notar también en el barrio Oliver o en el centro de la ciudad, donde se está produciendo una espiral de asaltos violentos, con veinte casos en el mes de agosto. 

La delincuencia y los conflictos que lleva asociados tiene muchos perfiles, de ahí que la colaboración de las diferentes administraciones sea imprescindible. La vigilancia policial y la investigación de los delitos son capítulos esenciales y todas las administraciones deben trabajar conjuntamente para transmitir seguridad a los ciudadanos. Entre otras cosas, corrigiendo actitudes laxas que, como la permisividad en la ocupación de viviendas municipales, han podido alentar los problemas. Las medidas sociales cuando sean necesarias no están reñidas con una mayor presencia y un trabajo más proactivo por parte de la Policía, tanto la Nacional como la Local. El ejemplo de la degradación de la seguridad ciudadana que ha sufrido Barcelona debe servir de advertencia.

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