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Opinión

Optimismo injustificado

Por
  • Enrique García Tomás
ACTUALIZADA 14/08/2019 A LAS 02:00
GRAF4266. MADRID, 09/08/2019.- La ministra de Trabajo Magdalena Valerio, durante la rueda de prensa celebrada tras el Consejo de MInistros, este viernes en el palacio de la Moncloa. EFE/Paco Campos Rueda de presa tras el Consejo de Ministros
La ministra de Trabajo, Magdalena Valerio.
Paco Campos

En su boletín económico, el Banco Central Europeo ha avisado recientemente de que en algunos Estados de la Unión Europea el gasto en pensiones es muy alto. Especialmente en aquellos que tienen sistemas púbicos de reparto, como el de España; así como en los que hay un elevado envejecimiento, situación que también tenemos en nuestro país. Y ha recomendado que se aprueben reformas para atajar ese gasto, tanto para el futuro como para eliminar el déficit que algunos tienen acumulado. Sin embargo, doña Magdalena Valerio, ministra de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social, al terminar el Consejo de Ministros del día 9, manifestó que en España no hay un elevado gasto de pensiones; al menos, no lo es excesivo, pues supone en torno al 12% del producto interior bruto, un nivel que está por debajo de la media europea. Lo cual, es una buena noticia para los actuales pensionistas y para quienes piensan cobrar en el futuro alguna prestación por su cese definitivo en el trabajo.

Por un lado, porque la revalorización de las pensiones, al no ser su gasto excesivo, estaría asegurada, al menos, con arreglo al IPC real de cada año; y, por otra parte, si desde el ministerio responsable de las mismas no parece urgente acometer reformas con respecto al envejecimiento, el factor de sostenibilidad (que previó en 2011 la Ley sobre Adecuación y Modernización del Sistema de Seguridad Social del Gobierno de Rodríguez Zapatero, y que aún no se ha establecido) puede no llegar a ponerse en práctica o tardar varios años en hacerlo, si la economía española demuestra que esa visión del Banco Central Europeo nada tiene que ver con nuestro sistema púbico de pensiones.

La señora ministra entiende que el problema no está en el gasto, sino en la falta de ingresos; problema que, en su opinión, debió resolver el anterior Gobierno, el cual, por el contrario, se fue gastando el Fondo de Reserva de la Seguridad Social; opinión en la que obvia que tal Gobierno se encontró con una crisis económica por la que hubo de hacer uso de la ‘hucha’ que había creado, en tiempos de bonanza, otro gobierno de su mismo signo político, distinto al de la actual ministra. Así las cosas, parece que ella tiene la solución para aumentar ingresos mediante mecanismos para combatir el fraude y tratando de dignificar más el trabajo en el sentido de que los salarios sean más altos.

Ambas cosas son muy necesarias y loables, pero no bastarán si las autoridades económicas de la Unión Europea no se equivocan, y no es probable que lo hagan si tenemos en cuenta los créditos a que últimamente tiene que acudir nuestra Seguridad Social para pagar las pensiones, especialmente las mensualidades extraordinarias. Además de si continúa aumentando el gasto obligado por los tribunales, como el que supone el nuevo cálculo de las pensiones de jubilación de los trabajadores a tiempo parcial, o el que pueda derivarse de políticas que el Gobierno y quienes lo apoyan consideran progresistas, mediante las cuales existen prestaciones de dudosa justicia y de difícil control. Salvo que se reconozca que el sistema de reparto que tenemos resulta inviable por sí solo y que necesita una mayor financiación vía impuestos. En cualquier caso, el aparente optimismo de la señora ministra es injustificado.

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