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Opinión

Heraldo Saludable

El calor y la salud pública

Por
  • Heraldo de Aragón
ACTUALIZADA 14/08/2019 A LAS 02:00
PASEO INDEPENDENCIA. CALOR / 24-07-2019 / FOTO: GUILLERMO MESTRE [[[FOTOGRAFOS]]]
Termómetro en Zaragoza durante una ola de calor.
Guillermo Mestre

Aunque, a diferencia de otras catástrofes naturales, no generen imágenes terribles y espectaculares, las altas temperaturas tienen también consecuencias dramáticas. Olas y episodios de calor, como los que está sufriendo Aragón este verano, afectan negativamente a la salud de muchas personas y aumentan el número de muertes. Individual y colectivamente, debemos tomar conciencia de esta realidad para prevenir en lo posible los efectos del calor.

Los datos que se desprenden del Plan de Vigilancia de los Efectos del Exceso de Temperaturas sobre la Salud en Aragón -elaborado por la Dirección General de Salud Pública- muestran que el calor excesivo mata. Todos padecemos el agobio de esos días veraniegos de altísimas temperaturas, pero en algunas personas la salud se resiente de manera notoria o incluso grave, como muestra la correlación entre las olas de calor y el aumento de atenciones en las urgencias hospitalarias y el 061. Y las cifras muestran también un claro incremento de la mortalidad coincidiendo con los episodios calurosos más pronunciados. La realidad de estos efectos perniciosos sobre la salud pública no puede ser subestimada, especialmente cuando todo indica que, debido al cambio climático, Aragón y toda España pueden tener que hacer frente a situaciones de altas temperaturas cada vez con mayor frecuencia. Las alertas meteorológicas y la preparación de los dispositivos sanitarios constituyen pasos muy importantes. Pero, para prevenir los peores efectos del calor, parece necesario incidir con más fuerza en la información sobre las precauciones individuales que conviene adoptar. Así como proporcionar apoyo a las personas más vulnerables: niños, ancianos, pacientes de determinadas enfermedades y situaciones sociales precarias. No es cuestión de generar alarmas, pero hay que ser conscientes de que, en ocasiones, el calor excesivo puede ser algo más grave que una fastidiosa incomodidad.

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