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Opinión

Lambán, Sánchez y el PSOE

ACTUALIZADA 01/08/2019 A LAS 02:00
Reunion Lamban Moncloa / 08-10-18 [[[FOTOGRAFOS]]]
Javier Lambán, al contrario que Pedro Sánchez, sí ha conseguido sumar.
Enrique Cidoncha

Javier Lambán ha conseguido sumar. En las circunstancias políticas de esta España nuestra, parece un fenómeno sobrenatural. Ha reunido suficientes acuerdos como para gobernar nuestro país, Aragón. Repetirá como presidente, aunque no tendrá nada fácil gestionar el rompecabezas. De momento hay que felicitarle. Pero no es un éxito solo y exclusivo de él y de su equipo. Es el resultado de la suma de voluntades de las personas y los partidos que han contribuido al acuerdo. Cada uno con su dosis de singularidad y para enfado de quienes se quedan fuera. Nunca sabremos si ha sido la habilidad del PAR de Arturo Aliaga, la astucia del PSOE de Lambán, la lealtad de Soro y de CHA, el pragmatismo de IU o el realismo de Podemos. Será lo que sea, pero han conseguido pactar. Y pese a que desde el punto de vista del PP, Ciudadanos y Vox sea el pacto de la vergüenza, donde el PAR ha traicionado a sus votantes y nos llevará a otro cuatro años de oscuridad, tendremos gobierno.

Más allá de esas disquisiciones y juicios, se abre una ventana para políticas de consenso, donde los pactos deben producir una mejor sociedad. Lo contrario será un desastre. En cualquier caso, tendremos que esperar y, mientras tanto, Lambán se convierte en una referencia positiva para la sociedad española, justo lo contrario de Pedro Sánchez. ¿Dónde están las claves? La primera, negociar. La segunda, sumar a distintos. La tercera, no mentir(se) y, la cuarta, conseguir la investidura. Y esto es crucial. ¿Cómo se interpreta en Madrid el éxito de Lambán? ¿Dónde queda el fracaso de Sánchez? ¿Debería convocar elecciones ya o seguir dilatando el tiempo hasta conseguir la presidencia? 

El fiasco de Sánchez ha producido una ingente literatura y sobradas especulaciones. Además de un considerable hartazgo. Son pocas las personas que no están cansadas del tema. O mejor dicho, temita, pues no llega ni a canción de verano, ni a un asunto de verdadera enjundia ideológica. Hemos asistido a un envite a los pares en una partida de egos. Quedan unos cuantos amarracos por manipular. Pero los gestos superficiales ni siquiera sirven para cuadrar los escaños que ya conocemos. ¿Quién gana con esta forma de proceder? 

Los tejemanejes de Sánchez y sus fontaneros nos han mostrado en qué consiste la llamada nueva política. No son ni Podemos ni Ciudadanos los adalides del cambio en las viejas formas, al contrario, es el nuevo PSOE el ‘paradigma’ de las novedades. Las ideas, los principios y las convicciones brillan por su ausencia. Se lanzan soflamas y se utilizan conceptos, que minutos después quedan vacíos. Lo que cuenta es el sillón. Da igual a dónde vaya nuestra sociedad, qué pase con la economía y con los asuntos a largo plazo. Sánchez no es el líder que se merecen los ‘sociolistos’, ni el presidente que necesitamos en España. Más de un amigo afiliado al PSOE lo lleva con resignación y amargura. ¿Deberían despertar y aprender de Lambán?

Caben unas mínimas comparaciones. Sánchez es mucho más alto, más guapo y con más abdominales que Lambán. La percha es incomparable. Son dos cuerpos antagónicos y con salud muy distinta. Incluso a la hora de hablar en público se perciben diferencias, mientras Lambán se expresa a trompicones, con problemas de dicción -por cierto, le vendría bien el método Tomatis- y problemas escénicos palpables, Sánchez parece un actor capaz de seducir. Sin embargo, mientras el discurso del aragonés se muestra consistente y con ideas -sus críticos consideran que no es así-, el del madrileño son imposturas, vacías y sin contenido. Ambos mienten cuando lo necesitan, pero el primero, Lambán, no es capaz de ser tan falso como el segundo. Y sabe que el valor de su palabra es lo único que le permitirá pasar dignamente a la historia. De hecho, algo de esto ha aprendido al redactar su tesis doctoral, no así Sánchez cuyo innombrable grado de doctor ya sabemos cómo y dónde lo obtuvo.

Los socialistas tienen donde comparar, nos irá mejor a los españoles si despiertan su inteligencia colectiva y cambian tanto de rumbo como de líder.

Chaime Marcuello Servós es profesor de la Universidad de Zaragoza

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