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Opinión

Pendientes de las negociaciones

Por
  • Heraldo de Aragón
ACTUALIZADA 24/07/2019 A LAS 02:00
Pedro Sánchez.
Pedro Sánchez.
Naranjo / Efe

Únicamente los votos del propio Partido Socialista y el del diputado regionalista cántabro respaldaron ayer en la primera votación la investidura de Pedro Sánchez. La derrota, esperada pero más contundente de lo previsto, deja el desenlace pendiente de unas negociaciones de última hora con Podemos que se han reactivado, pero en las que todo indica que subsisten importantes diferencias.

 

Es lamentable que se haya llegado a la primera votación sin que los partidos hayan sido capaces, a lo largo de tres meses, de atar los acuerdos necesarios para formar gobierno. Que el PSOE y Podemos tengan que seguir negociando prácticamente hasta el último minuto transmite una imagen de improvisación que no augura nada bueno para el gabinete que vaya a nacer, si es que finalmente nace. Los socialistas han aceptado dar una vicepresidencia a la número dos del partido morado, Irene Montero, pero todo indica que intentan que los puestos de Podemos en el ejecutivo supongan la mínima cesión posible de poder efectivo. El tira y afloja consiguiente podría terminar en un acuerdo o podría hacer fracasar la investidura. La abstención de Podemos ayer indica que el fiel de la balanza puede moverse en ambas direcciones. Si se alcanza finalmente un pacto de coalición, la abstención de ERC y el voto favorable del PNV podrían terminar de abrir a Sánchez el paso a la presidencia. En el caso de que la investidura fracase, la obligación de los partidos sería no dar por hecha la repetición de elecciones, sino, por el contrario, replantear sus posiciones de manera que los dos meses de plazo pudieran aprovecharse para intentar nuevos acuerdos, quizás libres de las peligrosas dependencias que tiene el que ahora está sobre la mesa. Si la investidura tiene éxito, Sánchez tendrá que demostrar en su nueva etapa que, a pesar de sus alianzas, es capaz de orientar la vida pública española en una dirección constructiva, lo que implica necesariamente abrirse al diálogo con otras fuerzas políticas.

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