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Opinión

El debate de investidura

Por
  • Heraldo de Aragón
ACTUALIZADA 23/07/2019 A LAS 08:00
El hemiciclo del Congreso durante la primera jornada de la sesión de investidura.
El hemiciclo del Congreso durante la primera jornada de la sesión de investidura.
Zipi / Efe

Pedro Sánchez solicitó ayer la investidura como presidente del Gobierno con un discurso largo y prolijo, que incluía numerosas propuestas legislativas y medidas específicas. Pero sorprendió que ni hiciese referencia a la crisis catalana ni apenas apelase a la colaboración de Unidas Podemos, con quienes sin embargo sigue negociando para formar un gobierno de coalición, mientras que sí solicitó con énfasis las abstenciones del PP y de Ciudadanos. Así las cosas, el resultado de la sesión parece todavía incierto.

Cada una de las propuestas que Sánchez desgranó ante el Congreso requeriría una valoración separada, que en la mayoría de los casos dependería de los detalles de su elaboración y tramitación. Sin embargo, en conjunto componen un programa de izquierdas que, en principio, debería resultar fácilmente asumible por Unidas Podemos, cuyos votos son necesarios para que el candidato sea investido. Por eso resulta más desconcertante que Sánchez no se dirigiese más directamente a la formación morada, cuyos diputados siguieron el discurso con frialdad y terminaron más irritados que seducidos. Asimismo parece difícil de entender que, en sus dos horas de intervención, no llegase a tratar la cuestión catalana, uno de los asuntos que, sin duda ninguna, ocuparía más tiempo en su desempeño como presidente. 

En sus réplicas, tanto Pablo Casado, por el PP, como Albert Rivera, por Cudadanos, rechazaron facilitar la investidura de Sánchez con su abstención y, como cabía esperar, criticaron con dureza al candidato. Más sorprendentes resultaron las críticas de Pablo Iglesias, cuya formación se supone que está a punto de convertirse en socio de un gobierno de coalición y que puso en duda la voluntad de Sánchez de llegar a un acuerdo. Lo que demuestra que las negociaciones no están ni mucho menos cerradas y que la investidura dependería de un acuerdo de última hora que puede llegar o no llegar.

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