Opinión

Arroz y suegra

Por
  • Paco Goyanes
ACTUALIZADA 20/07/2019 A LAS 02:00
Diferentes tipos de Arroz / Revista Sabor / Foto: Javier Pardos / 06-05-03 GA_9592.JPG
Diferentes tipos de arroz.
Javier Pardos / HERALDO

El viernes pasado fui a comprar arroz a un supermercado. Lo necesitaba para acompañar unos suculentos calamares en su tinta que mi suegra me había cocinado con tanto tino como amor. Lo que debía haber sido una sencilla transacción comercial se convirtió en un fatigoso ejercicio intelectual que conmocionó todas mis convicciones sociales y culinarias. 

La estantería dedicada a los arroces era como la biblioteca del Congreso de los Estados Unidos: colosal. De izquierda a derecha, de arriba a abajo, se extendían marcas y marcas comerciales, y dentro de cada una de ellas tipos y tipos: bomba, jazmín, basmati, integral, salvaje, rojo, glutinoso, especial para sushi, paella, risotto o guarnición, precocinado, vaporizado, con hierbas, setas, queso, sal gorda, sal fina...

No seré yo quien ponga en cuestión al capitalismo avanzado, al fin y al cabo la ficción de riqueza asequible que el consumo nos ofrece es una buena adormidera, mejor que la de la precariedad. A esa conclusión es fácil llegar. Pero si la cosa va de exceso, que, por favor, alguien empaquete arroz especial para calamares en su tinta cocinados por suegra.

(Ya que estamos, aprovecho para pedirles a Pedro y a Pablo que espabilen, que si no se tiene cuidado es muy fácil que el arroz se pase y se convierta en un grumo asqueroso: podrían quedar para la historia como unos cocineros malos y chapuceros).

Paco Goyanes es director de Librería Cálamo

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