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Opinión

La comodidad tenía un precio

Por
  • Esperanza Pamplona
ACTUALIZADA 13/07/2019 A LAS 02:00
Google Home. El cerebro de Google para controlar  el ho-gar inteligente es un asistente virtual metido dentro de un altavoz, que escucha constantemente al usuario, cumple sus deseos cuando se le pide algo y responde cuando le pregunta-mos. De momento solo se vende en EE. UU.
Google Home. .

Google ha admitido que escucha las conversaciones privadas de los usuarios de su asistente virtual. Reconoce hacerlo en un 0,2% de los casos. Conversaciones que no pueden ser más íntimas, las que mantenemos en el salón, la cocina o el dormitorio, donde quiera que esté el dichoso chisme.

Parte de estas conversaciones escuchadas en Holanda se han filtrado. Google dice que el objetivo de esta práctica es mejorar el servicio para identificar acentos. Y no va a dejar de hacerlo, de hecho va a denunciar a los que han facilitado la filtración. Ningún amago de autocrítica. No sé yo cómo la discusión entre un padre y un hijo o los escarceos sexuales de una pareja pueden ayudar a mejorar los servicios de Google.

Si un vecino nos escuchara de esa manera, le denunciaríamos a la policía. Pero hemos aceptado vender nuestra intimidad a cambio de la comodidad que nos proporciona la tecnología. Google sabe dónde estamos cada minuto de nuestra vida gracias al móvil, conoce las páginas que nos interesan, cómo pensamos, qué búsquedas más o menos vergonzosas hacemos… Y ahora también escucha cómo lloramos, gritamos o reímos en casa. Pero lo peor no es lo que hace Google, lo peor es que no nos importa.

Orwell se ha quedado en mero aprendiz de totalitarismo.

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