Opinión

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Asalto ‘indepe’ a la economía

Por
  • Heraldo de Aragón
Elisenda Paluzie, presidenta de la ANC,
Efe

La Asamblea Nacional Catalana (ANC), entidad que está detrás de la candidatura que ha obtenido la mayoría absoluta en las elecciones a la Cámara de Comercio de Barcelona, confirmó ayer mismo que se pone al servicio de la independencia de Cataluña. No tiene ningún sentido que la política haya entrado de lleno en esta institución económica, cuya misión es defender los intereses de las empresas, no de algunos partidos políticos. 

Los empresarios, al igual que los inversores y los autónomos, buscan estabilidad política y seguridad jurídica para realizar sus negocios. Por ello, la amenaza de desconexión que desde hace un lustro están protagonizando los partidos secesionistas, instrumentalizando impunemente la Generalitat, les ha generado una gran preocupación. Algunos han paralizado inversiones, otros han realizado deslocalizaciones y varios de los grandes grupos han trasladado sus sedes fuera de Cataluña. Pero el empresariado no tiene una postura unánime. Un sector de los pequeños y medianos, cuyo mercado está más centrado en Cataluña, no vería mal la secesión. Son estos, los que hábilmente movilizados por la ANC, han logrado 31 de los 40 puestos en la Cámara de Barcelona que han salido a votación en unas elecciones que han registrado una partición paupérrima: un 4,1% del censo.

El independentismo ha asestado un duro golpe a la clase empresarial que hasta ahora controlaba las instituciones económicas en Cataluña. Su contundente victoria en las elecciones a la Cámara certifica su desembarco a través de una entidad muy extendida y que, entre otros cargos, ostenta una vicepresidencia de la Cámara de España. Es alarmante que el separatismo vaya a utilizarla para hostigar a las empresas que cambiaron su sede y la trasladaron a otros lugares del país, además de convertirla en un nuevo órgano de propaganda a favor del independentismo y en contra de España.

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