Opinión

Opinión

Recta final de la campaña

Por
  • Heraldo de Aragón
Ángel Garrido (izq.) junto a Ignacio Aguado en la presentación de la incorporación a Cs del expresidente madrileño.
Ángel Garrido (izq.) junto a Ignacio Aguado en la presentación de la incorporación a Cs del expresidente madrileño.
EFE/Jesús Bartolomé

Después de celebrarse los dos debates televisados, en los que los líderes de los cuatro mayores partidos han intentado conquistar el voto de los ciudadanos, la campaña electoral entra en su recta final. Aún quedan muchas personas indecisas, según los sondeos, y algunos relevantes interrogantes por responder, como el de los pactos poselectorales. Estas circunstancias hacen que los mensajes de los candidatos vayan a ser decisivos hasta el último minuto.

Los cuatro principales aspirantes a la presidencia del Gobierno han superado la prueba de los debates televisados. Son un sano ejercicio democrático que sirve para que los electores acudan informados a votar. Sin embargo, esta vez los candidatos no han hecho alarde tanto de unas presumibles cualidades pedagógicas como de sus habilidades para torpedear lo que debía haber sido un intercambio de ideas y propuestas.

La campaña entra así en su última fase. A menos de 48 horas de su final, la incertidumbre sobre los resultados de las urnas augura que aún habrá declaraciones gruesas y sorpresas, como la anunciada ayer por Ciudadanos: el ‘fichaje’ de Ángel Garrido, expresidente de la Comunidad de Madrid, que no ha tenido ningún problema en traicionar a su partido, el PP, el mismo día que aparecía publicado su nombre en el BOE como número 4 en las listas populares para las elecciones europeas. Resulta muy sorprendente este movimiento de última hora que aviva la batalla de la derecha a la puerta de las elecciones. Con Pablo Casado y Albert Rivera enfrentados en los dos debates electorales de esta semana, el movimiento de Garrido abre una nueva polémica entre las dos formaciones. De cualquier modo, todos los partidos tienen la responsabilidad de evitar que la campaña termine con los mismos parámetros crispados e irrelevantes vistos hasta ahora. España no necesita más polarización sino un Gobierno estable y solvente.

Etiquetas