Opinión

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Aragón, tierra de pactos

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  • Heraldo de Aragón
ARAGON PREVIA FESTIVIDAD DE SAN JORGE EN LA ALJAFERIA / 22-04-2018 / FOTO: ARANZAZU NAVARRO [[[FOTOGRAFOS]]]
ARAGON PREVIA FESTIVIDAD DE SAN JORGE EN LA ALJAFERIA / 22-04-2018 / FOTO: ARANZAZU NAVARRO [[[FOTOGRAFOS]]]
Aránzazu Navarro

Aragón festeja hoy a su patrón, y también el Día del Libro, en una jornada en la que conviven la celebración y el repaso de la situación de la Comunidad. Este Día de Aragón, los partidos se preparan para, tras superar las elecciones generales, unas autonómicas y municipales que deben afrontar con propuestas que impulsen el progreso de todos los ciudadanos. Después de la cita con las urnas llegará el momento del pacto, una sana costumbre en la que Aragón siempre ha destacado. Será preciso construir un Gobierno fuerte y estable para afrontar los retos de la tercera década del siglo XXI.   

Si tal día como hoy, hace cuarenta y un años, los aragoneses salimos a la calle masivamente para reclamar el autogobierno, este San Jorge llega marcado por las vísperas de unas cruciales elecciones generales (28 de abril) y locales (26 de mayo). Sea cual sea el resultado en los comicios autonómicos y municipales, Aragón, como el resto del país, debe hacer un esfuerzo en aras de lograr una imprescindible estabilidad. España arrastra tres años de gobiernos débiles a los que las fuerzas políticas deben poner fin tras la votación del próximo domingo. No es este el caso de Aragón, que siempre ha mostrado una gran capacidad para el pacto, lo que ha redundado en su desarrollo. Gane quien gane en la jornada electoral del próximo 26 de mayo, lo que se le pide al nuevo Ejecutivo es pericia y cercanía con los intereses reales de los aragoneses. Que huya de estériles debates carentes de contenido y de maniobras de escapismo, y que afronte con energía los desafíos que puedan surgir en el camino para seguir haciendo de Aragón lo que ha demostrado ser a lo largo de los años: una tierra próspera, solidaria y abierta.

Aragón, sin duda, tiene motivos para la satisfacción. Paso a paso, legislatura a legislatura, va consiguiendo un desarrollo sostenido que ha hecho posible, por ejemplo, que un mal social tan temible como el paro tenga en nuestra tierra uno de los índices más bajos de España y que los niveles medios de bienestar alcancen cotas positivas, aunque no falten sectores marginados. Con su identidad aragonesa bien definida, profundamente española y europea, la Comunidad sigue avanzando entre las regiones más desarrolladas del país. No procede, pues, el pesimismo. Sin embargo, sí conviene, y mucho, ser realistas y no ignorar retos que es imprescindible abordar para que no condicionen el futuro de la Comunidad, empezando por la despoblación, las comunicaciones y los servicios sociales, que requieren un mayor compromiso del Gobierno central. Son tareas pendientes que no han de abrumar, sino animar a solucionarlas desde la óptica de la profunda confianza en las posibilidades de los aragoneses para afrontarlas con éxito.

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