Los niños de la Misión Antoni Benaiges pasaron por Maella antes de ver el mar por primera vez

Una treintena de chavales convivió durante un día de su viaje con los vecinos de la localidad zaragozana

Los niños, en una puerta monumental del antiguo castillo de Maella.
Los niños, en una puerta monumental del antiguo castillo de Maella.
Heraldo.es

La treintena de niños de 8 a 13 años de la Misión Antoni Benaiges han salido en todos los telediarios el pasado fin de semana. Proceden de la Cañada Real de Madrid y La Cartuja de Granada y han hecho realidad el sueño de Antoni Benaiges, profesor de colegio de Bañuelas de Bureba (Burgos) cuando estalló en 1936 la Guerra Civil, y que fue fusilado sin ver cumplido su sueño: llevar a sus alumnos a ver el mar por primera vez. Al igual que aquellos alumnos burgaleses, algunos de los niños de la Misión Antonio Benaiges no habían visto el mar y lo han podido disfrutar durante el fin de semana. algunos sí lo habían visto, pero para todos los chavales eran las primeras vacaciones en la playa y el viaje más largo de sus vidas. Y antes de llegar a la Costa Dorada han estado un par de días conviviendo con los vecinos de la localidad zaragozana de Maella.

La historia de Antoni Benaiges se recoge en la película de Patricia Font 'El maestro que prometió el mar', estrenada en noviembre pasado y con la aragonesa Luisa Gavasa en uno de sus principales papeles. A principios de año surgió la iniciativa de dar vida propia a esta historia y se creó la Misión Antoni Benaiges para emular la excursión ideada por el maestro y acabar dándose un emocionante baño en la playa de Mont-roig del Camp. A su llegada a la playa y tras atender a numerosos medios de comunicación, los muchachos no tardaron mucho en despojarse de las camisetas en las que se leía la frase 'Soñad, niños, soñad', el lema del maestro republicano, y zambullirse en el Mediterráneo. Los chavales  llegaron a conocer y saludar a la familia de Benaiges.

Pero, antes, el día 4 por la noche, el grupo compuesto por los 27 niños y sus educadores llegó a Maella, donde fue recibido por representantes del Centro de Estudios Comarcales Bajo Aragón (CECBAC), la alcaldesa María Elena Bondía, con sus concejales, y Jaime Rebenaque, director del colegio de la localidad. Gracias a las tres instituciones, centro de estudios, colegio y ayuntamiento, Maella tuvo un papel protagonista en la Misión Antoni Benaiges, que ha tenido mucho de reivindicación de lo que fue, y supuso, el sistema pedagógico de la II República, la escuela republicana. Mientras los chavales estaban cenando, Amadeo Barceló y Mercedes Montañés entregaron unas publicaciones del CECBAC en formato cómic a los coordinadores.

El día 5 de julio, después de desayunar en el albergue, el grupo formado por los niños, los educadores y los coordinadores visitó dos de los monumentos que más identifican a Maella, la torre y el castillo. "Luego se hizo una visita al Colegio Público Virgen del Portal, de alguna forma tema central del proyecto -relata Jesús Godina, responsable del Centro de Estudios Maellanos-. Luego los niños comieron en la piscina municipal y disfrutaron de una tarde a remojo. Y ya para el final de la tarde, fue cuando tuvieron más contacto con la gente de Maella, en la plaza, donde se les obsequió con un detalle y por último conocieron algo de nuestro folklore al unirse a la ronda de jotas aragonesas. De esta forma se intentó ofrecer una experiencia lo más completa posible de nuestro quehacer cotidiano". También tuvieron tiempo de convivir con el alumnado del CEIP Virgen del Portal e incluso de disputar con él un partido del dachtball. 

El maestro, con sus alumnos
El maestro Antoni Benaiges, con sus alumnos
Sergi Bernal

El día 6 de julio, tras desayunar en el albergue de Maella, subieron al autobús quee les llevaría a su destino final, el mar. 

Antoni Benaiges fue destinado a la escuela rural de Bañuelos de Bureba, en Burgos, en el año 1934, y les prometió a sus alumnos ver el mar. Con ese objetivo elaboraron un cuaderno colectivo donde los estudiantes anotaban cómo se imaginaban la playa. Dos años más tarde, en 1936, fue fusilado por las tropas sublevadas y enterrado en una fosa común en Briviesca. El recuerdo del maestro republicano ha estado presente a lo largo del recorrido de los chavales, que han realizado varias visitas a espacios de memoria histórica. 

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