Una artesana zaragozana crea piezas únicas de vidrio y acuarela con el Ebro como protagonista

La maestra vidriera Susana Martín expone hasta el próximo 14 de julio 'Natura Vitrea', una muestra con medio centenar de obras hechas por esta aragonesa en colaboración con artistas internacionales. 

Exposición 'Natura Vitrea' de Susana Martín
Susana Martín con algunas de sus creaciones en la exposición 'Natura Vitrea'
Heraldo

El arte no tiene límites y si no que se lo digan a la zaragozana Susana Martín. Es maestra vidriera y tras recorrerse medio mundo en busca de aprendizajes sobre su oficio milenario, ha traspasado las fronteras de lo racional creando piezas únicas de acuarela en vidrio. Con toques de su tierra, la presencia del Ebro en alguna de ellas y mezcladas con elementos sacados literalmente de la naturaleza. Todo ello unido a la creatividad que le aportan los casi 30 años de experiencia que tiene a sus espaldas.

Susana Martín alcanzó la maestría en vidrio tras una larga formación, que comenzó en la Real Fábrica de Cristales de la Granja, siguió en la Escuela de Vidrio de Barcelona y perfeccionó en diversos talleres privados de otros países. Ahora, ha aterrizado en Zaragoza con una exposición de medio centenar de piezas únicas inspiradas en la naturaleza, cada una con una historia que contar.

"Me fijo en los pequeños detalles que a veces se nos escapan como puede ser una gota de agua, una pequeña flor en medio del asfalto o la naturaleza que arrastra el río Ebro", explica esta zaragozana. Precisamente, esta última es su obra más especial porque representa con ramas de vidrio todo lo natural que deja el río tras pasar por Zaragoza. "Para mí es muy importante, no solo por el significado, sino porque también fue seleccionada por la prestigiosa sociedad estadounidense Glass Art", recuerda orgullosa.

Exposición 'Natura Vitrea' de Susana Martín
Las obras que recuerdan a la naturaleza que arrastra el río Ebro
Heraldo

Paseando por la sala 'Arte por un Tubo' del centro de Zaragoza, se pueden contemplar también en sus obras de vidrio elementos traídos directamente de la naturaleza. "Por ejemplo tengo una madera quemada que cogí de un incendio en las Islas Canarias", dice mientras muestra un tronco marrón con hierbas de vidrio verdes asemejando que la vida puede resurgir incluso en medio de las cenizas. Es clara y dice que "existencia se hace camino en todas las partes" por ello quiere dejar constancia de ello en sus creaciones.

Pero si algo resulta llamativo entre sus piezas es ver un vidrio pintando con acuarela. ¿Cómo es posible? "Aunque pueden parecer dos técnicas incompatibles, trabajo con ambas cosas, pero sin pincel, ni papel. Lo hago con acuarela en polvo y en un vidrio apoyado sobre una superficie plana sometido a una temperatura muy específica como si fuera papel", sostiene Susana. Hacer esta técnica conlleva mínimo tres días porque necesita diferentes cocciones y un proceso delicado de enfriamiento.

El mimo con el que Susana hace todos sus trabajos se deja ver en sus piezas. Desde platos en forma de hoja o jarrones perfectamente pintados hasta una colección de joyas realizadas con metal y vidrio. Todo en colaboración con artistas internacionales como Nadia Abbas, que tras trabajar como joyera con la Familia Real de Abu Dhabi, quiso colaborar con esta zaragozana.

'Natura Vitrea', una exposición única en Zaragoza que se podrá ver hasta este domingo 14 de julio, es para ella la culminación de una temporada de cambio personal y profesional que ha cuajado en una colección de piezas únicas.

Un complicado relevo generacional

A sus 58 años y tras un extenso viaje de vida que le ha llevado por varias capitales mundiales, Susana ha logrado hacer de su pasión su profesión. Con horas de esfuerzo y dedicación, ha cumplido su sueño y sus vidrieras están presentes en algunas iglesias de Aragón como la de San Mamés en Murero o en la ermita de Santa Eulalia del Campo. Aunque también en localizaciones más particulares o en casas de algunos zaragozanos. Su próximo proyecto, ligado a su trayectoria aragonesa, es restaurar una carroza del Rosario de Cristal.

Aunque más allá de haber conseguido cumplir su sueño, todavía tiene otro pendiente y es que su pasión por el vidrio no quede en el olvido por falta de relevo generacional. "Estamos muy pocos artesanos en Aragón y la demanda no llega para la oferta que se puede presentar entonces me gustaría que la gente se animará a retomar este tipo de trabajos más olvidados", confiesa Martín. Por ello, quiere poder dar a conocer estas técnicas, que lleva años aprendiendo, a todas personas interesadas.

Está pensando en reabrir su taller -que cerró cuando era presidenta de la Asociación de Artesanos de Aragón- para dar más formación y promocionar este oficio. También quiere dar talleres experienciales para aquellos que, sin saber nada, puedan hacer una pieza en pocas horas o más específicos para una formación profunda.

Y es que, aunque pueda parecer un oficio olvidado, es muy importante en España. La Unesco declaró el pasado mes de diciembre el vidrio soplado como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, un "logro" para esta profesión milenario que continúa atrayendo la atención y las miradas de varios curiosos, que buscan disfrutar del arte de moldear y crear a golpe de cocción. 

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