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  • Gonzalo de la Figuera

Ataque de cocodrilos en lunes

Concierto de Crocodiles en La Lata de Bombillas
Concierto de Crocodiles en La Lata de Bombillas
Javier McSeagran

La agitación musical en esta ciudad está alcanzando niveles inusitados. Tras la resaca bunburiana –un acontecimiento puntual, no lo olvidemos–, volvimos a la realidad habitual de las barricadas (las salas pequeñas, vaya) de forma inmejorable; el domingo actuaba en Rock & Blues Café John Nemeth, secundado por el gran John Paul Keith, pero es que ni siquiera en un lunes de julio la actividad decrece: así, en La Lata de Bombillas asistimos al espléndido concierto de los californianos Crocodiles, que serán todo lo underground que ustedes quieran, pero que demostraron ser una banda sensacional.

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Componentes:Brandon Welchez, voz y guitarra; Charles Rowell, guitarra y coros; Atef Aouadhi, bajo y coros; Diego Dal Bon, batería. 

El cuarteto procedente de San Diego y comandado por Brandon Welchez (voz y guitarra) y Charles Rowell (guitarra) deleitó a la concurrencia con una estimulante y energética propuesta en la que se dan cita muy variadas referencias sonoras, que van del noise pop al after-punk, del rock garajero a los ribetes psicodélicos, de los influjos de la Velvet Underground a los Kinks, pasando por The Sonics o Jesus & Mary Chain e incluso en algún momento los Echo & The Bunnymen de su primera época (más tarde caí en la cuenta de que el primer álbum de la banda de Ian McCulloch se titulaba, precisamente, ‘Crocodiles’: uno no cree en las coincidencias).

A lomos de unas fieras guitarras que crujen y restallan (magnífico trabajo el de Rowell, con un sonido muy personal), siempre acompañadas de nítidas melodías y una rotunda sección rítmica, estos cocodrilos californianos presentaron varios temas de su último disco y de otros anteriores, como ‘Love beyond the grave’, ‘Neon Jesus’, ‘Deadbeat’ o ‘Degeneration’. El concierto transcurrió con creciente intensidad hasta desembocar en una gozosa revisión de ‘Jet boy, Jet girl’, de Elton Motello (o sea, la versión original de ‘Ça plane pour moi’ de Plastic Bertrand). En fin, que la verdad está ahí, en la proximidad de las salas.

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