Un misterioso asesinato en el fútbol aragonés

Ignacio Aguilera publica un 'thriller' por el que desfilan jugadores, directivos y técnicos de un equipo zaragozano campeón de la Copa del Rey

El escritor Ignacio Aguilera acaba de publicar 'La inquietud de la conciencia' (Mira Editores).
El escritor Ignacio Aguilera acaba de publicar 'La inquietud de la conciencia' (Mira Editores).
Guillermo Mestre

Un hombre es apaleado casi hasta la muerte en Zaragoza y se descubre el cadáver de dos mujeres en aguas del río de las Perlas en la ciudad china de Cantón. Estos dos sucesos, aparentemente inconexos, son los que dan vida a las primeras páginas de 'La inquietud de la conciencia', segunda novela del escritor zaragozano Ignacio Aguilera. La novela, que acaba de publicar Mira Editores, acaba integrando los dos sucesos a través de los agentes que los investigan, el aragonés Lucas Diazbedia y el chino Jian Zaho.

El 'thriller' de Ignacio Aguilera sería uno más si no fuera por el trasfondo,  por la ambientación. Y es que la paliza la propinan hinchas ultras de un club de fútbol, el Atlético Zaragoza, cuyos jugadores, directivos y equipo técnico se ven envueltos en la trama. El Atlético Zaragoza es en la novela el heredero de un Real Zaragoza ya desaparecido. "Quería ambientarla en Zaragoza pero no en el Real Zaragoza, del que soy aficionado desde que mi padre me llevaba de pequeño a la Romareda. En los últimos años hemos visto a muchos clubes ser víctimas de una mala gestión económica y descender o desaparecer, y eso es lo que ha sucedido en la novela. El club se refunda posteriormente para dar a luz al Atlético Zaragoza, que viene pisando fuerte, acaba de ganar su primera Copa del Rey y aspira a revalidar el título. Y que tiene además una figura, Saúl Sabino, un chico tímido que despierta pasiones en la ciudad".

La obra, de casi 300 páginas, tiene un ritmo vertiginoso. En eso sigue las convenciones del género. Pero en otras cosas no: la pareja de detectives es del mismo sexo y ninguno de ellos está especialmente amargado por la vida que ha llevado. "No buscaba el detective al uso, solitario, amargado, al borde de la jubilación... Bueno, el investigador chino sí que busca jubilarse, pero no tiene un pasado oscuro ni nada de lo que avergonzarse o por lo que penar. Y el policía aragonés es un tipo casado y de lo más normal. El contraste entre ambos no lo dan sus personalidades, sino las culturas de las que provienen. Los dos investigadores, cuando se enfrentan al nuevo caso, dejan de ser lo que habían sido hasta entonces. Ninguno de los dos acaba la novela igual que la empezó". 

El libro separa del anterior, 'De primavera a verano', que abordaba temas como la amistad, el amor o la redención. "No tiene nada que ver ni en el tema ni en el estilo -subraya Ignacio Aguilera-. Mi novela anterior estaba escrita desde mi interior, era muy poética. Esta tiene un nacimiento muy distinto aunque, en el fondo, comparte muchas cosas. Escribo por pasión, porque me gusta mucho leer, y porque me satisface enormemente enfrentarme al reto continuo de escribir un folio lo mejor posible".

Algunos personajes acompañarán al lector durante un tiempo. "Eso es lo importante para mí, en una novela negra y en cualquier otro tipo de libro de ficción. Los personajes tienen que dejar huella, ser entrañables u odiosos. Deben tener algo especial. Cuando escribo, intento plasmar lo que a mí me gustaría leer, o incluso ver en la televisión. La narración tiene que ser directa, sin circunloquios. No me gustan los 'thriller' largos, pierden intensidad. Tienen que ser cortos, y que al acabar el lector sienta la necesidad de empezar el libro siguiente. Tampoco me gustan las novelas de 'héroes', porque nadie lo es. Todos tenemos un lado luminoso y otro oscuro". 

Ignacio Aguilera firmará ejemplares de sus obras este viernes en la Feria del Libro de Zaragoza.

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