Ocio y Cultura
Suscríbete por 1€

Ian Anderson, de Jethro Tull: "Mi salud está mejor ahora que hace un tiempo; me cuido"

La histórica banda británica Jethro Tull, con su sempiterno líder al frente, ofrece este viernes (21.00) un recital en la sala Mozart del Auditorio de Zaragoza

Ian Anderson, con su inseparable flauta.
Ian Anderson, con su inseparable flauta.
H. A.

¿La inspiración le suele llegar trabajando?

Casi siempre. En los últimos tiempos, aún más, aunque llevo en esto desde 1967. Ha habido de todo, pero me gusta lo que hago y lo hago a conciencia.

¿Fue duro el proceso creativo para ‘The Zealot Gene’, su último álbum?

Bueno, el disco empezó a grabarse en 2017, creo que hicimos entonces seis o siete canciones básicas, que ni siquiera acabé porque no paramos de girar aquellos días. Finalmente las terminé y planeamos el álbum, pero llegó la pandemia y como teníamos otro álbum editado poco antes, ‘The String Quartets’, dejé a un lado este. Durante año y medio no pudimos trabajar juntos por el aislamiento, nos gusta juntarnos físicamente para eso. Tuve que acabar el álbum por mi cuenta en 2021, allá por junio y salió a principios de este año por las tremendas esperas a las que te someten ahora las fábricas de vinilos. Es peor que hacer fila para un vuelo ‘low cost’.

La respuesta al disco ha sido buena.

Sí, ha ido bien, en el actual repertorio llevamos tres canciones de ‘The Zealot Gene’. Parece que a la gente le ha llegado adentro. Es un álbum conceptual, que se dirige a las emociones y explora textos bíblicos. Lo que hice fue sentarme a escribir una lista de palabras que describen emociones profundas en la Biblia. Identifiqué términos que describen buenos sentimientos como amor en todas sus formas, compañerismo, lealtad… y también cosas malas, como celos, odio o venganza. Elegí 12 palabras y busqué textos como referencia.

Más allá de la procedencia de esa documentación, las canciones hablan sobre cosas actuales.

Así es. Hablan de asuntos que vivimos a día de hoy, no buscaba ilustrar historias bíblicas, aunque haya ejemplos. De hecho, esos términos elegidos se expresan muchas veces en la interacción que se realiza en las redes sociales.

¿Vivimos tiempos bíblicos, entonces? ¿Cómo lidia usted con eso personalmente?

Soy una persona muy interesada en la geopolítica y el análisis del deterioro al que está sometido nuestro planeta, incluyendo las amenazas a las especies animales protegidas. Eso no viene de ahora, sino de toda mi vida adulta, y tengo 75 años. Leo, escucho voces autorizadas… trato de estar al tanto de lo que ocurre. Eso sí, para ser franco, ocupo 23 horas diarias en tratar de poner la comida en el plato, y una hora en analizar estos temas con detalle.

Tiene usted una conexión especial con España.

La tengo, aunque no he viajado tanto por el país como me hubiera gustado, y muchos de mis viajes han sido tan rápidos que solo recuerdo lo que he comido en algún lugar tranquilo, el escenario y el camerino. Apenas he ido dos o tres veces por motivos vacacionales: la última estuve en Barcelona y alrededores, visité el Monasterio de Montserrat. No soy turista a menudo: quizá en el futuro tendré más tiempo para ello, cuando ya no pueda hacer lo que hago al ritmo actual. Pero será en Europa, no me gusta alejarme mucho de mi casa. Lo de explorar América, el lejano Oriente o Australia ya quedó atrás.

Usted trabaja con su hijo, y siempre ha trabajado con su esposa. ¿Como mezclan la familia y las obligaciones laborales?

En nuestro caso, bien. Tenemos una relación cercana; de hecho, el otro día ayudé a mi hijo a cavar un agujero y enterrar a su gatito. Estos días andamos trabajando juntos en un vídeo para el próximo disco. Mi esposa y yo trabajamos juntos desde que nos conocimos, hará unos 48 años y hasta el día de hoy. Tiene sus propios proyectos, como yo los míos, pero nos ayudamos, compartimos ilusiones y hacemos las cuentas juntos: cuestión de confianza. Hablando de confianza, espero que este año las Navidades nos traigan unión, paz en familia y menos atención hacia ese horrible señor llamado Vladimir Putin.

Hace nueve años comentó a HERALDO que los músicos no se retiran. Usted ha cumplido.

Obviamente, eso está en manos del destino. Mi salud está mejor ahora que hace un tiempo; me cuido mucho, y aún más desde la llegada del covid. La gripe también viene fuerte este año. Supongo que soy un tipo afortunado, porque no he estado en el lugar equivocado ni en el momento inadecuado, porque llevar la mejor mascarilla tampoco garantiza al 100% librarse de la infección. Hemos tenido cuatro personas con covid entre la banda y el equipo que nos acompaña en tour, algunos en dos ocasiones, y somos nueve en total. Por suerte, no fueron casos graves.

Usted se ha librado.

Debo de cuidarme especialmente, porque si caigo enfermo afecta al trabajo de mucha gente. Eventualmente me tocará, y eso dejará a más de 20 personas sin trabajo, y a miles de personas sin concierto, así que tengo un extra de responsabilidad.

¿Hay Jethro Tull para rato?

Mi longevidad como músico, depende tanto de la salud física como de la mental, desde luego. Lo que hago ahora es lo que he hecho siempre, más o menos, pero soy consciente de que en la próxima década todo cambiará para peor en este aspecto. Cuando llegue el momento, sabré decir “ya no puedo seguir haciendo esto, ya no puedo colmar las expectativas de la gente”. Ahí hay que buscar la puerta de salida. Me preocupa, pero no me obsesiona; eso sí, prefiero declinar lentamente y no sufrir un revés de pronto. Además, desde que decida irme hasta que lo haga de verdad pasará un año, más o menos, que es lo que suelo tener comprometido previamente.

Etiquetas
Comentarios
Debes estar registrado para poder visualizar los comentarios Regístrate gratis Iniciar sesión