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Ecos del homenaje en Madrid a Javier Marías, "protector, generoso y detallista"

Los amigos del autor 'Tu rostro mañana' y 'Los enamoramientos', Pérez-Reverte, Villena o Julia Navarro, recuerdan al escritor fallecido hace poco

Javier Marías ha suscitado muchas páginas de emoción y cariño.
Javier Marías ha suscitado muchas páginas de emoción y cariño.
Archivo HA.

Como quien espera el penalti final en la tanda, el quinto o decisivo (si es que esta no se alarga), los asistentes al homenaje a Javier Marías estábamos expectantes por lo que decía Arturo Pérez-Reverte, amigo del alma y promotor del homenaje en el Teatro Fernando de Rojas del Círculo de Bellas Artes, sobre el homenajeado: “Estoy orgulloso de haber jugado a volver a ser niño con Javier Marías”, concluía. Y es que a la consabida anécdota de sus juegos con réplicas de pistolas en la RAE, el académico añadió que, entre otras muchas virtudes, Javier Marías no había perdido la de ser niño y jugar y sorprenderse. Contrasta esta imagen con la del hombre solemne y caballeroso y estirado que de él nos hemos forjado, pero también es cierto que ayer, gracias a tantas y tan brillantes aportaciones, salimos conociendo más a Javier Marías, y también admirándolo más, si es que esto era posible entre los que asistimos.

Decía Eduardo Calvo que no ha aprendido a decir adiós, porque decir adiós implica comenzar a olvidar y él no quiere eso con la gente que ha querido y quiere y, otro Eduardo, esta vez Mendoza y recién llegado de Barcelona, decía que el escritor por suerte se queda, pero que el amigo se va, y eso es lo que duele. Agustín Díaz Yanes sí dijo adiós “al mejor de los escritores y al mejor de los amigos”, y bajó del escenario visiblemente emocionado, mientras que Julia Navarro contó cómo el portero de su edificio le dijo que había recibido un paquete de un “hombre muy elegante, con sombrero”, que resultó ser un libro de Reino de Redonda, la editorial de Javier Marías, aten ustedes cabos.

Agustín Díaz Yanes sí dijo adiós “al mejor de los escritores y al mejor de los amigos”, y bajó del escenario visiblemente emocionado, mientras que Julia Navarro contó cómo el portero de su edificio le dijo que había recibido un paquete de un “hombre muy elegante, con sombrero”

En uno de los momentos más emotivos de la noche, Elide Pittarello reconoció que Marías siempre le decía “non se como continuare” cuando se atascaba en una de sus novelas. La traductora del autor al italiano, y una de las mayores expertas en su obra, bajó del escenario diciendo que ahora se sorprende ella diciendo esas mismas palabras, “non se como continuare, Javier...”.

 El colofón final llegó cuando el hermano de Javier, Álvaro Marías, interpretó con su flauta la ‘Pavana Lachrimae’ mientras fotos del difunto autor en distintas épocas de su vida iban pasando por la pantalla de la sala. A Marías le debemos y esto lo aprendí ayer que palabras como ‘piscinazo’ y ‘chilena’ estén en la RAE, pero le debemos mucho más sus lectores, aunque estas líneas no hablen tanto del escritor sino de ese amigo que recordaban algunas de las voces más consagradas de nuestra cultura, en una gala brillantemente guiada por Antonio Lucas. Escuchen el soneto que le dedicó Luis Antonio de Villena y recuérdenlo, en palabras de los que lo conocieron, como un hombre excepcionalmente protector, generoso y detallista con los suyos. Este recuerdo, como el homenaje de hace un rato, no habla tanto del Marías autor como del Marías humano.

Me dejo tanto y tan bueno fuera que solo puedo remitir al vídeo completo de la retransmisión de Alfaguara y que se puede ver en Youtube, pero me queda una sensación final: puede que se haya ido un hombre de otro tiempo, pero nos deja huérfanos en este. 

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