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Qué piensa el mundo del arte del eccehomo diez años después

Se acaban de cumplir diez años de la noticia del eccehomo, que dio Elena Pérez Beriain en HERALDO en agosto de 2012 y que viajó por el mundo.

Se cumplen diez años de la noticia del eccehomo
Se cumplen diez años de la noticia del eccehomo
H. A. | h

Se acaban de cumplir diez años de la noticia del eccehomo, que dio Elena Pérez Beriain en HERALDO en agosto de 2012 y que viajó por el mundo. El pasado sábado se celebró una gala en el Teatro Cervantes de Borja por el aniversario. Hemos preguntado a artistas (Pepe Cerdá, Julia Dorado, Ignacio Mayayo, Lina Vila y Rubén Vidal), historiadores y críticos de arte (Jesús Pedro Lorente y Desirée Orús) cuál es su percepción sobre todo lo que ha sucedido: el santuario de Misericordia, donde está la imagen de Elías García desfigurada, ha recibido la visita de 300.000 personas de 130 países, y ha sido objeto de óperas, documentales, canciones... Se les formulan tres preguntas (algunos dan una respuesta única ).

 1. ¿Qué le parece todo lo que ha pasado? 2. ¿Qué le conmueve, qué le decepciona? 3. ¿Por qué cree que despertó tanta simpatía esa creación de un ‘monstruo’?

Pepe Cerdá. Pintor y escritor

1. Walter Benjamin lo predijo en su famoso texto ‘La obra de arte en la época de la reproducción mecánica’. ‘La Gioconda’ se convirtió en un icono mundial por la difusión mundial de su robo. Algunos culparon a Picasso. La foto de la pared del Louvre vacía con las marcas de su ausencia inauguró el arte conceptual. El eccehomo de Cecilia fue algo parecido. Acababa de ocurrir lo de las caricaturas de Mahoma en los países nórdicos y la imagen de la cabeza de Cristo mancillada era muy potente.

2. No me conmueve ni me decepciona. Cecilia produjo en general una imagen de ternura. Lo hizo con la mejor intención.

3. La verdad es que no dejó a nadie indiferente. Y fue un suceso mundial. Supe desde el primer momento que nos encontrábamos ante un artefacto muy potente desde el punto de vista artístico. Dalí o Duchamp lo hubieran disfrutado mucho.

Julia Dorado. Pintora. Premio Aragón-Goya

1. Lo que ha pasado es asombroso y hasta increíble. Y de una total irresponsabilidad del depositario de la obra.

2. Me conmueve la situación de Cecilia Giménez, a la que han convencido de que el éxito y la fama son suyos. Un entorno calculador la ha sacado del anonimato y la ha inducido a que se sienta feliz por su proeza. Me decepciona que el ser humano sea capaz de crear este fenómeno y empeñarse en defenderlo, porque se trata del patrimonio de todos.

3. No estoy segura de que esté habiendo simpatía por la creación del ‘monstruo’. Sobre el resultado se ha creado una operación de mercado con su circo mediático y su gran oportunismo a la vez económico y social-narcisista. Hay una tradición de siglos con la exhibición del monstruo en los gabinetes de las ferias, pagando entrada y viviendo de eso, claro está.

Jesús Pedro Lorente. Catedrático de Historia Del Arte. Crítico

1, 2 y 3. Hace un siglo los criterios de restauración estaban claros: había que devolver las obras de arte a su estado original, o lo que se imaginaba como tal. Ahora nos cuesta ser tan drásticos, sobre todo si esa opción implica destruir todas las capas históricas posteriores (les pasa también a los arqueólogos en sus excavaciones), porque todas las sucesivas intervenciones históricas pueden ser un legado de interés intrínseco para el presente y la posteridad. 

Como estudioso del arte del siglo XIX sentí que se estropease una obra de Elías García Martínez, pero como ‘patrimoniólogo’ creo que lo pintado encima por Cecilia Giménez es un recurso patrimonial que hay que mantener de cara a la posteridad y sacarle partido, al menos mientras siga suscitando tanta atención pública. Y a pesar de que han pasado diez años, parece que el interés se mantiene. 

Ignacio Mayayo. Pintor y profesor

1, 2 y 3. El suceso del eccehomo de Borja pintado por Cecilia Giménez tuvo una exagerada repercusión por causa de los medios que le dieron una publicidad excesiva. En principio la pintura estaba a medio hacer, con lo cual no sabemos el aspecto que hubiese tenido una vez acabada, tampoco era una gran obra la que estaba pintada en la pared, cierto que por las fotos que quedan lo estaba muy correctamente, y supongo que sería copia de la imagen de un lienzo. El alboroto que se formó, lleno de comentarios chuscos sobre el incidente, sirvió para darle una notoriedad al eccehomo y al pueblo de Borja que nunca hubiesen tenido con la imagen original, ya que se convirtió en un icono, eso sí, en un icono chistoso. Supongo que la señora lo debió de pasar bastante mal y creo que el pueblo debería darle una medalla por aquello.

Desirée Orús. Comisaria de exposiciones y crítica de arte

1, 2 y 3. Incredulidad es la palabra que elegiría para definir la sensación que tuve cuando conocí la noticia. Una pintora aficionada se había atrevido a intervenir sobre una pequeña pintura mural en el santuario de Misericordia. ¿Atrevimiento?, ¿osadía? Creo que su autora no pensó en nada de ello, simplemente fue buena intención. Pero a lo mejor alguien debería de haberle parado los pies. Bueno, las manos. Quizá lo que se debería pensar es en la falta de respeto hacia el artista de la obra original. Las redes amplificaron la imagen hasta convertirla en una bufonada. La imagen del eccehomo intervenida recorrió el mundo sin ningún tipo de vergüenza, atendiendo a los tiempos presentes. Después de diez años, la única consideración positiva es que ha servido para que los miles de visitantes hayan conocido el rico patrimonio del municipio de Borja.

Lina Vila. Pintora y profesora d e arte

1. Respecto a esa ‘pintura’ no me conmovió nada... Si no sabes, para qué te metes. Me conmueve que ahora esté Cecilia en una residencia... Me indignó la falta de cuidado por el patrimonio. Pero ella no tuvo la culpa, a mi juicio. Su culpa fue no saber sus limitaciones, supongo.

2. Me indigna que, todavía, a día de hoy, tenga amigos y conocidos que vienen de otras partes de España y van a Borja a ver eso. No estaría mal si se acercaran a ver los grabados de Goya, pero no. Los grabados de Goya..., ¿para qué? Estamos en la sociedad del espectáculo, lo explicó muy bien Vargas Llosa; y lo que prima es lo grotesco, lo grandilocuente, lo virtual...

3. Tampoco entiendo toda la repercusión que ha tenido, la verdad. Al final, la pintura original era una copia de Guido Reni, parece... Nada es tan importante. Los medios son los que hacen que algo lo sea.

Rubén Vidal. Artista y profesor en Berlín

1. 2 y 3. El hombre, ante acciones insólitas y ridículas, reacciona con mofa y crueldad infantil. Don Quijote es sujeto de escarnio, y lo alaban y hacen creer que sus fantasías son ciertas a fin de prolongar la burla. Así de certero es Cervantes, y tenemos ejemplos actuales en programas de televisión, como lo fue en el pasado el caso más cercano a Cecilia Giménez, Florence Foster Jenkins. Se creyó en su delirio ser belcantista y, jaleada por burlones, llegó a llenar el Carnegie Hall de Nueva York en 1944. Cecilia cumple ese mismo patrón. No es restauradora, no es pintora, no es consciente de ello y protesta diciendo que no entiende la crítica ya que aún no ha acabado la obra. Ese no reconocer el yerro la hace atractiva como personaje y ha inspirado a muchos artistas, como lo hicieron otros semejantes en su momento a Miguel de Cervantes.

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