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Pasarelas de la Hoz Mala en Aliaga: de la fantasmagórica central al río cómplice

Siguiendo el curso del Guadalope y serpeando por las paredes del barranco, este paseo de cinco kilómetros requiere de cierta agilidad en las piernas, pero su singular belleza hace que el esfuerzo merezca la pena

Tramo de las pasarelas de la Hoz Mala en el cauce del Guadalope, en Aliaga.
Tramo de las pasarelas de la Hoz Mala en el cauce del Guadalope, en Aliaga.
Laura Uranga

Aliaga tiene en su Geoparque un tesoro de alcance mundial. No en vano lo visitan estudiantes universitarios de diversos rincones del planeta, fascinados por los pliegues y repliegues del monte que rodea esta localidad de las Cuencas Mineras turolenses. Como rincón encantador no tiene precio... o sí, el que quiera ponerse a una jornada (también pueden ser varias, claro) de envidiable caminata panorámica. Los servicios básicos están cubiertos, hay donde comer y dormir bien (La Parra y el Molino Alto, cada cual con sus atractivos, se llevan la primacía en ese terreno) y muy cerquita se topa el caminante con joyas como Miravete de la Sierra (majísimo pueblo) o el Camino de los Pilones que une Villarroya de los Pinares con Allepuz, el pueblo más osasunista fuera de Navarra.

Si en vez de bajar se sigue la brújula hacia su natural orientación (al norte siempre: cosa del magnetismo del planeta) se llega a un edificio de magna apariencia, aunque esté descacarillado por dentro: la antigua Central Térmica de Aliaga, que tantas veces se ha querido recuperar para usos profesionales o nuevos campos de expresión, incluyendo el cultural. 

De momento, y aunque ha servido para filmaciones de todo tipo (incluyendo vídeos musicales de los artistas locales David Meiser o Elem) sigue estando rota por dentro, que diría Carlos Tarque. De sus pies, empero, sale una trocha de reciente y creciente pujanza en la zona: las pasarelas de la Hoz Mala (o pasarelas de Aliaga), que permiten seguir el curso del río Guadalope en su caminar hacia el valle contiguo, decididas a alcanzar a sus ‘primas’ de Montoro de Mezquita en un trasiego montañoso de más de 20 kilómetros.

Paseo de cinco (mil) estrellas

El recorrido es muy bonito. En primavera, con las crecidas del Guadalope (que a veces dan sustos en otros momentos del año), hay que estar atentos a las indicaciones de las autoridades y las previsiones meteorológicas antes de adentrarse en él, pero el resto del año no requiere más alerta que la de estar atento a dónde se pisa, sobre todo las personas con vértigo. Aunque no hay obstáculo insalvable para el común de los mortales, algunos de los pasos que deben darse en el descenso requieren de cierta agilidad en las piernas, y los niños más pequeños pueden pasar un mal trago en algunos puntos;es mejor que no se aventuren en esta caminata.

El recorrido total de las pasarelas comienza en el barrio de Santa Bárbara, antes de la entrada al casco urbano de Aliaga, y es de ocho kilómetros largos, pero el tramo más frecuente es el que comienza en la Central, mucho más manejable; son cinco kilómetros que bajan primero al curso del río y serpean luego arriba y abajo por las márgenes de la Hoz Mala hasta llegar a la zona del Molino de la Tosca. Hay pozas, pequeñas cascadas, escalinata metálica final y un paseo llano por la orilla para completar la andada.

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