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el patrimonio aragonés emigrado

El 'Vidal Mayor', un texto legal que retrata el Aragón del siglo XIII

El manuscrito iluminado con miniaturas, que a finales del siglo XIX estaba en tierras aragonesas, pasó por Londres y Nueva York antes de que lo comprara la Fundación Paul Getty, que lo expone en su sede de Malibú.

Un facsímil del 'Vidal Mayor' se expuso en 2008 en la Lonja de Zaragoza en el marco de la exposición 'Encrucijada de culturas'.
Un facsímil del 'Vidal Mayor' se expuso en 2008 en la Lonja de Zaragoza en el marco de la exposición 'Encrucijada de culturas'.
Carlos Moncín/HA

Aragón tiene un enorme patrimonio bibliográfico, tanto manuscrito como impreso.

La primera imprenta conocida en Zaragoza, de las primeras de España, se remonta a 1475. Y, para entonces, el ‘Vidal Mayor’, la primera compilación de Fueros de Aragón, tenía 225 años de vida.

«No es una pieza de cinco estrellas sino de siete u ocho. Filológicamente, iconográficamente y estéticamente es excepcional, para Aragón y para el mundo. Se vendió a Estados Unidos prácticamente al mismo tiempo que aquí se aprobaba el Estatuto de Aragón. Y no volverá. Para la Fundación Getty es muy importante», asegura el historiador Antonio Naval Mas. 

La historia de esta obra se remonta a 1247, cuando el entonces obispo de Huesca, Vidal de Canellas, recibió el encargo de redactar un fuero general que compilara todos los anteriores, en vigor en los distintos territorios del reino de Aragón, e inspirados en su mayor parte en el de Jaca. Jaime I el Conquistador y las Cortes de Huesca habían llegado a la conclusión de que era necesario poner orden en todo el reino, incluidos la Ribagorza, el Sobrarbe e incluso algunos territorios castellonenses y el valle de Aragón.

Vidal de Canellas, que era doctor en leyes y consejero del rey, redactó una primera compilación, en latín, la ‘Compilatio minor’, que se ha perdido.

Pero hizo una ampliación posterior, en aragonés, compilando las leyes y añadiendo glosas y comentarios. Y esa sí que llegó a nuestros días. En ella se fijaba definitivamente el fuero para todo el reino de Aragón, y se tocaban temas como qué se hace con un abogado desleal, la obligación de proteger el buen funcionamiento de la justicia, qué le sucedía a quien abusaba de sus siervos o qué pena tenían los adúlteros.

Como el derecho antiguo aragonés era muy avanzado para su época, había aspectos sorprendentes en aquel momento, como que ninguno de los cónyuges podía enajenar algo sin permiso del otro. «Ni el marido sin la muiller ni la muiller sin el marido», decía el ‘Vidal Mayor’.

No se sabe si fue promulgado por Jaime I, aunque sí que tenía la voluntad de hacerlo. Tampoco llegó a ser efectivo al ciento por ciento, ya que se encontró con la oposición, más o menos abierta, de buena parte de la nobleza de Aragón. Pero esa es otra historia.

El manuscrito del ‘Vidal Mayor’ en aragonés se creyó durante muchos años perdido hasta que el hispanista sueco Gunnar Tilander, catedrático de la Universidad de Estocolmo, lo descubrió en los años 30. Durante más de dos décadas lo analizó y acabó publicando una estudio-edición sobre él.

El manuscrito en cuestión es un volumen en pergamino, con 277 folios de 245 por 375 milímetros, y en 156 de sus hojas tiene bellas miniaturas. En ellas se representan fielmente distintos aspectos de la sociedad y la cultura aragonesas del siglo XIII.

La pieza, obviamente, estuvo en Aragón. A finales del siglo XIX pertenecía al jurista zaragozano Luis Franco y López, barón de Mora. Sus herederos la vendieron a un comerciante británico, que la llevó a Sotheby’s de Londres en 1958 y la vendió. Cuatro años más tarde reapareció en Aquisgrán, y cambió de manos, y en 1983 la acabó comprando la Fundación Getty, que la expone en su sede de Malibú, Estados Unidos.

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