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José Manuel Herraiz e Isabel Soria: "Queríamos hablar de expolio en el mundo rural y lo hacemos"

Les interesa estudiar y contar el relato de todo el patrimonio enajenado. Por ‘Los muros vacíos’ ganaron el Simón al Mejor Documental en Huesca.

José Manuel Herraiz e Isabel Soria con el Simón al Mejor Documental
José Manuel Herraiz e Isabel Soria con el Simón al Mejor Documental
A. Castro

José Manuel Herraiz e Isabel Soria aparecen felices, sonrientes, con el sudor justo. Herráiz ha ganado el premio al Mejor Corto de Ficción y al Mejor Documental, codirigido con Isabel, en los premios Simón, con ‘Los muros vacíos’, que es un paso más allá de ‘Los cielos españoles’. Isabel, ya se sabe, es un ciclón. Ahí va: «Ha sido para nosotros muy importante el formato que hemos encontrado en el tema del patrimonio. Para abordar esas cosas o te tienes que leer monografías, tesis doctorales sesudas, muchos artículos o formar tu crónica. Y ahí estamos nosotros. José Manuel y yo destilamos nuestras obras en forma de docu-ensayo, porque los documentales son un poco ensayísticos también, ¿no? Lo son en la forma de exponer, en la forma de contar, nos gusta ofrecer una mirada fresca, alta, rigurosa...», dice Isabel.

Veo que ya hemos entrado en materia...

JOSÉ MANUEL HERRAIZ (JMH) Añado a lo que dice Isabel, que haya carne narrativa. Hay personajes: buenos, malos, hay héroes y villanos. Y eso es importante para que la historia enganche. Y si no fuera así, no la habríamos elegido. Bueno, quizá hablar de buenos y malos es excesivo, tampoco hacemos juicios…

¿Por qué trabajan juntos?

J. M. H. Esta es una iniciativa de Isabel, que un día me propuso hacer un documental sobre el tema del expolio del patrimonio español en general. Me pareció una idea interesante, y empezamos a desbrozar el terreno, y nos dimos cuenta de que aquello era inabarcable.

¿Por qué?

J. M. H. Ha habido muchísimo expolio. Muchísimo.

¿Se puede evaluar de alguna manera?

ISABEL SORIA. (IS). El expolio por comunidades autónomas empieza a estar muy sistematizado. En Aragón hay varios estudiosos que le han hincado el diente, tenemos varias y valiosas monografías, y algo semejante sucede en Castilla y León y Andalucía. La clave para nosotros es acotar, encontrar un sitio y organizar un discurso.

"Los Simón sirven para vender el audiovisual a la sociedad, al sector, y tienen impacto"

Sigamos. Dice Herraiz que usted, Isabel, contactó con él. ¿Qué pasó?

J. M. H. Encontramos el tema de los techos. Ella me dijo: «Los techos mudéjares». Yo lo veía muy raro porque me parecía que estábamos haciendo ya un extraño viaje: habíamos pasado de una cosa muy grande a un tema muy especializado. Pero luego te pones a investigar y te das cuenta de que es otro tema gigantesco. Hablamos de cifras enormes, de muchos techos, de historias sugerentes.

Y aparece el personaje de William Randolph Hearst.

J. M. H. Sí, sí, el de ‘Ciudadano Kane’, que se hizo con un gran patrimonio y tiene una aventura española increíble, que está muy bien para dar unidad…

I. S. Yo, que tengo así una mentalidad más de productora, pensé: «Techos mudéjares, mudéjar, Aragón...». Como historiadores del arte imaginé que esto aquí nos lo iban a apoyar. Tuvimos suerte…

¿Por qué?

J. M. H. Sí, por que un autor de Cáceres había escrito un libro que se centraba bastante en Hearst…

I. S. Como dice José Manuel Herraiz, ves que hay buenos, que hay malos, y aparece el mexicano Mauricio Fernández Garza, que tiene en México cinco techos procedentes de la colección Hearst y nos abre las puertas de su casa en un suburbio de Monterrey, que se llama San Pedro Garza García. No habíamos visto una cosa tan elegante y tan bonita, jamás. Vino a España. Lo montamos en un coche, nos fuimos a Almagro con él, capital en el documental, y después a Teruel porque queríamos enseñarle la techumbre de la catedral.

¿Cómo dan el salto a ‘Los muros vacíos’?

I. S. Estábamos pensando, siempre buscas un tema que no solo te pueda funcionar, sino que te guste. Yo tengo unos amigos de Casillas de Remanga (Soria), y fuimos a verlos a un día… es un pueblo que está muy cercano a Baudelio de Berlanga, famoso por sus pinturas, que emigraron a Estados Unidos y que están reproducidas en el Museo del Prado.

J. M. H. Pronto te das cuenta de que San Baudelio es parte de algo más grande que empezó en Cataluña, en Lérida, en Santa María de Mur, donde se produjo el primer arranque. Los que arrancaron Santa María de Mur fueron los que luego arrancaron San Baudelio. Yo el miedo que sentía era: «Nos vamos a meter en Cataluña». Estaba agitada la cosa. Fuimos a grabarles en 2019 a San Baudelio.

Ya estaban atrapados de nuevo.

J. M. H. Encontramos otra vez la historia: los buenos, los malos, una cronología de personajes, que empezaban en un lugar y acababan en otro. El ‘strappo’, o técnica del arranque, empieza con los italianos que vienen a Mur, esos señores le pasan el conocimiento a la familia Gudiol, que acaban siendo los capos que lo hacen todo durante los años 50 y 60 en Aragón. Fue él quien arrancó Sigena tras el fuego.

Lo que veo es que viajan muchísimo.

I. S. Desde luego. En ‘Los muros vacíos’ hay 40 localizaciones. O 50. Entre ellas Nueva York, París, Bérgamo, un sitio maravilloso. En Andorra, el Prado, el MNAC. Al final, el documental tiene un punto muy reivindicativo, pero no por nosotros, sino por la gente, por los alcaldes, y que dicen que vuelva. Queríamos hablar de expolio en el mundo rural.

"El documental me ha dado de comer. La ficción es un trabajo que no tiene salida comercial, lo haces para ganar músculo, ganar prestigio, para poder dar el salto algún día"

¿Qué supuso ganar el Simón al Mejor Documental?

J. M. H. ‘Los muros vacíos’ se estrenó en marzo de 2022 con el apoyo de TVE, que emitió los dos documentales juntos, todo un sueño. También tiene el apoyo del Gobierno de Aragón y de Aragón TV. No es un documental de festivales, por eso le damos mucha importancia al Simón. Es difícil vencer con un tema tan cultural y que les haya gustado a los académicos.

¿Qué va a pasar ahora?

I. S. Haremos un tercer documental sobre los suelos. Estamos trabajando sobre las coronas de Guarrazar, el Vidal Mayor, el Patio de la Infanta, el dolmen de Guadalperal, la cierva de Hellín, etc.

J. M. H. Bueno, siempre hay proyectos. Yo trabajo sobre el pintor Bartolomé Bermejo, al que han expuesto hace poco en el Museo del Prado. A partir de la tabla de Santa Engracia que está en Boston y que pintó en Daroca, contaré su vida.

Con ‘Vuelve con mamá’, José Manuel ganó el premio al Mejor Documental.

J. M. H. Me gustan las dos cosas mucho. El documental me ha dado de comer. La ficción es un trabajo que no tiene salida comercial, lo haces para ganar músculo, ganar prestigio, para poder dar el salto algún día. Este corto nace de la realidad: tengo un amigo fascinado con el mundo nazi, se ve atraído hacia este mundo y tiene una madre fantástica, maravillosa, que es un ángel que le salva de la oscuridad. Si digo que es un corto basado en hechos reales, parece algo raro porque todo es muy fantástico y he contado con un reparto excepcional.

¿Para qué sirven los Premios Simón?

J. M. H. Sirven para vender el audiovisual a la sociedad en general, al sector, y tienen mucho impacto. Nos han visto, nos han felicitado e incluso ahora algunos vecinos ya saben a qué me dedico.

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