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entrevista

Jorge Ilegal: "El rock ha coexistido con músicas abyectas a lo largo de su historia"

El líder de Ilegales (Avilés, 1955) celebra el 40º aniversario de su banda y presenta hoy (21.30) en el Teatro de las Esquinas de Zaragoza su último álbum ‘La lucha por la vida’.

Jorge Martínez, cantante y guitarrista del grupo Ilegales
Jorge Martínez, cantante y guitarrista del grupo Ilegales
EFE

Su gira iba a empezar en marzo en Zaragoza, pero la salud es lo primero. ¿Ya se ha recuperado?

Estoy francamente bien. Me habían detectado una cosa que podía ser mala, pero resulto ser una falsa alarma. No obstante, me operaron para asegurarse. Era imposible reponerse a tiempo y nos vimos obligados a aplazar los conciertos en Zaragoza y en Bilbao.

Le queda mucha cuerda todavía.

Yo creo que sí. Todavía no huelo a nicho y me voy a quedar una temporada aquí. La vida me está resultando muy agradable. Estoy teniendo suerte. También la busco, me peleo muchísimo, y sobre todo hay una cosa que es lo que me hace mantener esa tensión vital: tener problemas. Tengo tantos que no puedo irme. El día que no los tenga, algo falla. Ese es el día en que todo puede terminar.

En el álbum ‘La lucha por la vida’ reúne a un buen número de artistas (Bunbury, Luz Casal, Coque Malla...) en un disco que va más allá del clásico recopilatorio...

Hemos trascendido un poco esa fórmula tan exitosa y que comprendo que es más aconsejable. Es una colección de canciones nuevas y los propios temas fueron eligiendo a los artistas. Así es como ha funcionado ‘La lucha por la vida’. Estoy muy contento con los resultados.

¿Cómo se gestó la participación de Enrique Bunbury?

Enrique es el único que canta una canción antigua de Ilegales, ‘Ángel exterminador’, que hace largo tiempo que compusimos y que queríamos revisar.

¿Cree que la retirada del músico zaragozano de los escenarios es definitiva?

El tiempo lo dirá, pero Enrique ha demostrado una gran solvencia cantando esta canción con el grupo, que suena a la vez muy Bunbury y muy Ilegales. Es una pieza difícil, va en un tono altísimo, y nos sorprendió muy gratamente cuando oímos su versión, que grabó en Los Ángeles. No pudimos juntarnos por cuestiones de la pandemia. Creo que está en muy buena forma, mejor de lo que él mismo cree.

Estos 40 años de Ilegales, ¿han sido una dura lucha por la vida?

Es la tensión de la que hablaba antes. Hemos pasado por circunstancias adversas de manera constante y eso es lo que nos hace mantener una vitalidad, diría que incluso envidiable. Estamos en muy buena forma física. Las dificultades son buenas para cualquier especie. Todos los animales que acaban acomodándose y adquiriendo esa molicie que sobreviene cuando todas las cosas son dadas, sin lucha alguna por la vida, terminan degenerando.

En varias ocasiones ha dicho que «el rock es una señal sonora y electrónica que induce a la violencia». ¿No puede dejar atrás su pasado guerrero como descendiente del adelantado de la Florida, Pedro Menéndez de Avilés?

Sí que tiene que ver algo con eso. Me acuerdo de una vez que también dije esta frase en Zaragoza en el Wanted Festival. Estaba con Johnny, de Burning. Nos citaron por la mañana a varios músicos en una cervecería, después siguió una comida, con más bebidas alcohólicas, y luego visitamos la Ambar, donde tienen una gama de cervezas realmente de alta calidad y que a mí me gustan muchísimo. Después de una cata, Johnny empezó con un discurso muy ‘hippie’ sobre el rock y la amistad, que todos somos hermanos y ese rollo. Había dos micros, me hice con uno de ellos y solté aquello. Me resultó muy divertido.

¿Sigue habiendo espacio para el rock & roll en directo entre tanto reguetón y otras músicas comerciales?

Sin lugar a dudas. El rock ha coexistido con músicas realmente abyectas a lo largo de su historia. Desde 1955 se decía que el rock iba a ser cosa de unos meses y aquí está. Tiene además una cosa muy buena. Es una música muy contaminante al tiempo que se deja contaminar con facilidad por otros tipos de música. Puede robar de todos los sitios para hacerse más fuerte. Luego es innegable que hay una industria que sustenta el rock y, a su vez, el rock está sustentando esa propia industria. Y por eso es tan solida.

¿Cómo y cuándo se inició en la música?

Lo decidí a los 12 años. Hacía música sin saberlo, creaba bandas sonoras cuando jugaba con los indios y vaqueros o con soldaditos por el suelo. Iba componiendo, pero no era consciente de eso. Después, cuando empecé a ver telefilmes como ‘El Santo’ y, sobre todo, cuando oí el ‘Black is black’ de Los Bravos dije: «Esto es lo mío». Y luego en Vitoria, cuando fui a vivir allí en el año 68, vi en un escaparate una guitarra eléctrica que me hechizó definitivamente.Pude hacerme con ella y cuando la conecté a un amplificador fue un placer tan largamente esperado que me dotó de una fuerza y unas ganas de tocar inagotables.

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