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Gabino Diego, actor: "Las buenas comedias también tienen su drama por debajo"

El actor madrileño vuelve a la capital aragonesa para representar en el Teatro de las Esquinas hoy (21.00) y mañana (19.00) la obra ‘La curva de la felicidad’.

Gabino Diego respresenta este fin de semana en Zaragoza ‘La curva de la felicidad’.
Gabino Diego respresenta este fin de semana en Zaragoza ‘La curva de la felicidad’.
Sergio Parra

¿Se sienten identificados los espectadores con las situaciones que plantea la obra?

Por supuesto. El personaje de Quino, que atraviesa la crisis de los 50, ya empieza diciendo que se llama Joaquín, pero que le llaman Quino porque debe ser que solo merece dos sílabas. Está justificando constantemente por qué su mujer le ha dejado: porque se estaba poniendo gordo, ya tiene un poco de papada y además es de familia de calvos. Es una función muy especial, que ha ido creciendo desde que arrancó hace 15 años.

‘La curva de la felicidad’ es una comedia que también tiene su parte amarga...

Como yo siempre digo, las buenas comedias tienen su drama por debajo. Incluso de películas como ‘El apartamento’, de Billy Wilder, que está considerada una comedia, hay quien dice que es más drama que humor.

¿Se considera un actor de teatro, un ‘showman’...?

Me considero actor, y dentro de los actores, pues también ‘showman’. Trato de entretener y divertir a la gente. Eso es de lo que se trata. En Estados Unidos muchos intérpretes vienen de hacer monólogos, y de ahí pasan a ser actores. En mi caso, también empecé más o menos así, actuando en la calle, tocando la guitarra en el metro, y luego entré en el cine. Todo es importante.

En este momento de su carrera, ¿se encuentra más a gusto sobre las tablas que en los rodajes?

Me encuentro a gusto con buenos personajes y con buenas historias. Soy feliz con eso. Ahora hago menos cine, pero me sigue gustando.

Al comienzo de su carrera decidió dejarlo todo y marcharse a Australia. ¿Qué le hizo volver a retomar su trabajo en el cine?

Lo de Australia fue curioso. Tenía que decidir entre quedarme ahí y olvidarme, en principio, de mi profesión. Pero vine a hacer la prueba para ‘El viaje a ninguna parte’ y a partir de entonces continué con mi carrera de actor. Y de ahí hasta ahora.

La fotografía también se ha cruzado en su camino...

Empecé coleccionando libros de fotografía y luego a comprar fotos. Espero poder mostrarla algún día en Zaragoza. Tengo obras de autores españoles y extranjeros. Hay de todo, desde Cristina García Rodero a Robert Doisneau, Antoine D’Agata… Sobre todo he coleccionado imágenes de mujeres, niños y animales.

Aunque como músico no ha grabado discos, participó en los coros de un canción de Joaquín Carbonell, ‘Ojo al gorila’.

Fue algo muy especial que hice con Luis Alegre y David Trueba en aquella canción. El día de la grabación también estaba Joaquín Sabina. Estoy muy contento de aquella colaboración.

¿Es cierto que uno de sus espectáculos, ‘Una noche con Gabino’, nació en Aragón?

De alguna manera surgió en Alcorisa. Allí probé esa idea de que el espectador se tiene que hacer preguntas que se responden en el escenario. Me di cuenta de que ahí había un espectáculo que tenía que ver conmigo y que también podía ser de ficción.

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